La lavanda puede multiplicarse a partir de un esqueje colocado en un vaso con agua. El proceso requiere tallos sin flores, renovación periódica del agua y trasplante cuando aparecen las raíces.
La lavanda es una planta aromática utilizada en jardines y balcones. Se reproduce mediante esquejes a partir de una planta adulta.
Procedimiento para reproducir lavanda en agua
Para reproducir lavanda en agua, se debe cortar una rama sana de entre 10 y 15 centímetros de una planta adulta. Se recomienda elegir un tallo joven sin flores y realizar el corte justo por debajo de un nudo con tijera limpia.
Luego se retiran las hojas de la mitad inferior del tallo para evitar que se pudran al quedar sumergidas. La parte superior debe conservar algunas hojas para que el esqueje continúe realizando la fotosíntesis.
La rama preparada se coloca en un vaso limpio con agua, cubriendo solo entre 3 y 5 centímetros de la base. El recipiente debe ubicarse cerca de una ventana luminosa, protegido del sol directo durante las horas de mayor calor.
El agua debe renovarse cada dos o tres días para evitar la acumulación de restos vegetales y microorganismos. También se debe verificar que el tallo permanezca firme y no presente manchas oscuras ni textura blanda.
Las primeras raíces pueden tardar varias semanas en aparecer, según la temperatura y la variedad de lavanda. Cuando alcancen unos pocos centímetros, la rama puede trasladarse a una maceta pequeña con agujeros de drenaje.
Trasplante a maceta
Una vez que aparecen las primeras raíces, no conviene dejar el esqueje indefinidamente en el vaso. La lavanda es una especie mediterránea que crece mejor en terrenos aireados y con buen drenaje.
El trasplante se realiza cuando las raíces alcanzan unos pocos centímetros y pueden sostener la nueva planta. Las raíces desarrolladas en agua son delicadas y deben manipularse con cuidado.
Una maceta pequeña, de aproximadamente 10 a 12 centímetros de diámetro, es suficiente para comenzar. Es indispensable que tenga agujeros inferiores para eliminar el agua sobrante.
El sustrato puede prepararse con tierra para macetas y un componente mineral, como perlita o arena gruesa lavada, que facilite el drenaje.
Durante los primeros días, la tierra debe mantenerse ligeramente húmeda para favorecer la adaptación. Después, los riegos pueden espaciarse a medida que el esqueje crece.
Causas de fracaso en la reproducción
Uno de los errores más frecuentes es utilizar ramas que ya tienen flores. Esos tallos pierden humedad con mayor rapidez y son menos adecuados para iniciar la propagación.
La época del año también influye. La primavera y el verano temprano ofrecen temperaturas favorables, mientras que el frío intenso puede retrasar la aparición de raíces.
Otro problema es dejar demasiadas hojas en el esqueje. La superficie foliar continúa perdiendo agua por transpiración aunque la rama todavía no tenga raíces para reponerla.
La lavanda adulta necesita abundante luz solar y tolera mejor los períodos secos que el suelo permanentemente húmedo. Una vez establecida, puede cultivarse en macetas expuestas al sol durante buena parte del día.
