La empresa argentina de pinturas Sinteplast, fundada en 1950 en Lomas del Mirador, destinará US$ 30 millones a sus plantas locales y US$ 14 millones a sus filiales en Paraguay, Brasil y Uruguay. La compañía factura US$ 310 millones anuales y emplea a 1.200 personas.
La empresa argentina de pinturas Sinteplast anunció una inversión de US$ 44 millones, de los cuales US$ 30 millones se destinarán a sus plantas en el país y US$ 14 millones a sus fábricas en la región. La firma, fundada en 1950 en un garaje de Lomas del Mirador, es controlada por la familia Rodríguez y compite en el Mercosur con la holandesa AkzoNobel, dueña de Alba en Argentina, Coral en Brasil e Inca en Uruguay.
Según informó la compañía, los fondos se distribuirán de la siguiente manera: US$ 4 millones para su planta en Paraguay, US$ 4,5 millones para mejorar las fábricas de San Pablo y Curitiba en Brasil, y US$ 3,5 millones para la de Uruguay. En Argentina, la inversión se orientará a ampliar la capacidad de producción de pinturas en polvo, pinturas al agua decorativas y pinturas industriales.
Marysol Rodríguez, integrante de la tercera generación, declaró: “Nuestra política es la reinversión del 80% de nuestras ganancias”. Miguel Ángel Rodríguez, ingeniero químico de la segunda generación, señaló que el principal mercado de la empresa es el de repintado, más que el de nuevas unidades. En ese marco, la salida exportadora pasó de representar el 10% de la facturación al 20%, con una aspiración de alcanzar el 50%.
La empresa produce 120 millones de litros por año, factura US$ 310 millones anuales, emplea a 1.200 personas e invierte el 2,5% de sus ingresos en investigación y desarrollo. Cuenta con una red de 300 franquicias de pinturerías que se extiende desde Jujuy hasta Tierra del Fuego.
En 1998, los cuatro hermanos Rodríguez establecieron un protocolo familiar para regular la incorporación de los 16 representantes de la tercera generación. Los requisitos incluyen un título universitario y vocación, y no se ingresa por portación de apellido.
La planta de la empresa sobre la autopista Ezeiza-Cañuelas ocupa 11 hectáreas e incluye un depósito inteligente con carritos robots que acomodan productos en 23 pisos, y un sistema de pantallas que indica fórmulas para colores y tipos de pinturas según la demanda. La compañía diversificó su producción hacia materiales como revoques, selladores y modificadores de hormigón.
Consultados sobre las perspectivas, los directivos afirmaron: “Nos estamos preparando para épocas mejores. Es un riesgo, pero nos ha dado resultado de la mano de la eficiencia y la competitividad. Esos tiempos van a llegar. En Brasil el consumo per cápita triplica a la Argentina, hay mucho para crecer”.
