Con 42 votos a favor y 21 en contra, la Cámara alta dio media sanción al proyecto del Gobierno que modifica la Ley Nacional de Salud Mental. La iniciativa pasó a Diputados y establece un nuevo criterio para las internaciones involuntarias, entre otros puntos.
El Senado de la Nación aprobó con 42 votos a favor y 21 en contra la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, que ahora pasó a la Cámara de Diputados para su tratamiento. El proyecto, impulsado por el Poder Ejecutivo, modifica la norma vigente desde 2010 y reabrió el debate sobre la atención de personas en crisis psiquiátricas, los criterios para las internaciones involuntarias y el apoyo a sus familias.
Internaciones involuntarias
El cambio más discutido afecta a las internaciones involuntarias. La ley actual exige una situación de «riesgo cierto e inminente». La reforma propone considerar un «riesgo grave» para la vida o la integridad física. Sus impulsores sostienen que permitirá intervenir antes de que una situación se agrave; sus críticos advierten sobre el peligro de ampliar las internaciones sin suficientes garantías.
Según datos citados durante el debate, 1 de cada 7 argentinos tiene un problema de salud mental.
Posturas de especialistas
Ignacio Brusco, decano de la Facultad de Medicina de la UBA, expuso en el Senado y cuestionó las restricciones a los hospitales psiquiátricos especializados. Afirmó que faltan camas y que identificar automáticamente esos establecimientos con los antiguos manicomios desconoce la realidad asistencial.
La reforma vuelve a reconocer a los hospitales monovalentes como parte de la red de atención, aunque mantiene la prohibición de prácticas manicomiales. La internación puede ser una herramienta terapéutica, pero no debe reemplazar el seguimiento ambulatorio.
Sandra Lazarte, licenciada en enfermería, llevó al Senado la experiencia de familiares: «Como familias estamos pasando una situación sumamente grave porque se nos mueren nuestros hijos», advirtió. Su planteo pone el foco en las consecuencias de llegar tarde a una intervención.
Quién decide la internación y el alta
El texto aprobado contempla la intervención de un médico, preferentemente psiquiatra o formado en salud mental, junto a un psicólogo. También prevé mecanismos excepcionales para emergencias y teleconsultas en lugares donde escasean especialistas. La participación interdisciplinaria fue uno de los puntos revisados durante la negociación parlamentaria.
Jorge Biglieri, decano de Psicología de la UBA, consideró que revisar la norma es necesario cuando su aplicación produce efectos no deseados. Sobre los cambios acordados en el Senado para reconocer las funciones de los psicólogos en evaluaciones, internaciones y altas, afirmó: «Fue un avance, realmente es un avance». Pero aclaró que todavía hay aspectos cuestionados.
En abril pasado, la Asociación Argentina de Salud Mental rechazó la versión inicial de la reforma: sostuvo que podía debilitar la atención comunitaria, restringir derechos y generar barreras de acceso donde faltan profesionales. Varias disposiciones fueron modificadas después de ese comunicado y corresponde distinguir ambas versiones.
El ministro bonaerense Nicolás Kreplak también rechazó la media sanción. Sostuvo que los problemas más urgentes son la falta de inversión, planificación y acompañamiento a las provincias, y que cambiar la ley no solucionará por sí solo las dificultades asistenciales.
Otros puntos de la reforma
La iniciativa incorpora también a la ludopatía entre las adicciones contempladas, distingue la atención de niños y adolescentes y prevé dispositivos ambulatorios, atención domiciliaria y planes de seguimiento tras el alta. Para pacientes y familias, la cuestión decisiva será si esas herramientas existen en la práctica: ninguna modificación legal alcanza con bajos presupuestos y si una persona en crisis no encuentra profesionales, un lugar donde atenderse o continuidad para su tratamiento.
