Tras dos años de demora, el Ejecutivo envió a Naciones Unidas su Contribución Nacional Determinada en el marco de la COP31 en Antalya, Turquía. El documento amplía el techo de emisiones respecto del compromiso anterior y elimina objetivos de género. Organizaciones especializadas cuestionaron la falta de ambición y de metas intermedias.
El Gobierno argentino presentó este martes ante Naciones Unidas su nueva Contribución Nacional Determinada (NDC, por sus siglas en inglés), el documento que fija los límites de emisiones de gases de efecto invernadero que el país se compromete a no superar. La presentación se realizó en el marco del inicio de la trigésima primera Cumbre del Clima (COP31), que se celebra en Antalya, Turquía.
El documento había sido elaborado durante casi dos años por el exsubsecretario de Ambiente Fernando Brom, quien había planificado presentarlo en la COP30 en Belém, Brasil, en 2025. Según informaron desde el área de Ambiente, el reporte quedó detenido en la Cancillería a la espera de la firma del ministro Pablo Quirno y finalmente fue publicado este martes en la base de datos de la ONU.
Contenido del documento
La nueva NDC establece un límite de 375 millones de toneladas de CO₂ equivalente para 2035. El compromiso anterior fijaba un tope de 359 millones para 2030. Según datos oficiales, en 2022 Argentina emitió 401 millones de toneladas.
El Ejecutivo sostiene que con este objetivo se reducirá un 17% de las emisiones, tomando como referencia el máximo histórico registrado en 2007. Un análisis preliminar del think tank Common señala que la referencia debería ser 2022, año de la presentación de la NDC anterior, con lo cual la reducción sería menor.
El documento también incorpora una definición de género: “La República Argentina entiende el término género, de conformidad con el artículo 7.3 del Estatuto de Roma, que establece la Corte Penal Internacional: según este artículo, el término ‘género’ refiere a los dos sexos, masculino y femenino, en el contexto de la sociedad. El término ‘género’ no tendrá más acepción que la que antecede”, plantea el texto.
Asimismo, el Gobierno afirma haber mejorado la metodología de medición de emisiones y haber incluido metas de adaptación al cambio climático y de respuesta a pérdidas y daños.
Cuestionamientos de organizaciones
Óscar Soria, experto en negociaciones climáticas y CEO de Common, afirmó a LA NACION: “Me hace acordar a mis metas para ir al gimnasio”.
Un análisis preliminar de Common cuestionó la ambición del nuevo compromiso y advirtió sobre la falta de metas intermedias y de una trayectoria acumulativa de reducción de emisiones entre 2021 y 2035. “La NDC establece compromisos para 2030 y 2035, pero no define objetivos específicos para los años anteriores ni un presupuesto de carbono que permita evaluar cómo evolucionarán las emisiones durante ese período”, señaló el informe.
Mariano Villares, director y cofundador de Sustentabilidad sin Fronteras y del Observatorio Nacional de Acción Climática, sostuvo que casi el 90% de los objetivos climáticos que monitorean “están fuera de la trayectoria esperada”. “Argentina necesita transformar sus compromisos en políticas concretas, con recursos, responsables y resultados verificables”, agregó.
Villares también se refirió a las posibles razones de la demora en la presentación: “Pensamos que hay intereses que forzaron al Ejecutivo a entregarla, pero estos están muy lejos del quehacer ambiental. Puede ser por la intención de impulsar los mercados de carbono para lograr pertenecer a la OCDE”.
La semana pasada, el Senado otorgó media sanción a un marco regulatorio de los mercados de carbono, mecanismos que permiten asignar un precio a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Delegación argentina en la COP31
El lunes de la semana próxima, una delegación argentina encabezada por Eliana Saissac, directora de Asuntos Ambientales de la Cancillería, participará durante dos semanas en las negociaciones de la COP31 en Turquía.
