El músico Lito Nebbia postergó para abril del año próximo su concierto en Córdoba debido a la visita del Papa León. En una entrevista con Córdoba Federal, repasó sus inicios, su vínculo con la provincia y su proceso creativo.
Lito Nebbia iba a regresar a Córdoba este fin de semana para reencontrarse con un público que lo acompaña desde hace generaciones. Considerado uno de los protagonistas fundamentales del nacimiento del rock argentino, el músico debió postergar para abril del año próximo su concierto, debido a que no está permitido organizar eventos, considerando la visita del Papa León a la provincia.
En una entrevista con Córdoba Federal, repasó los primeros años de su carrera, la influencia de sus padres músicos y la vocación que descubrió desde muy chico. También habló de la experiencia de tocar en vivo, de la relación que mantiene con Córdoba y de esas canciones que, con el paso del tiempo, dejaron de pertenecerle exclusivamente para convertirse en parte de la memoria afectiva de varias generaciones. Con más de 1.400 canciones escritas, el artista reconoció que sigue encontrando en la emoción el impulso para componer y salir a tocar.
-A lo largo de tu trayectoria construiste una parte fundamental de la historia del rock argentino. ¿Cómo se dio ese comienzo?
-Es una cuestión de vocación, pero también de un destino que se fue dando y que vivo con gran alegría y humildad. Tuve la suerte de que mis viejos eran músicos los dos. Yo era hijo único y estuve siempre cerca de la música y del cine. Desde muy chiquito sabía que quería dedicarme a esta profesión y mis viejos, además, estaban encantados con esa idea y me apoyaban. En ese sentido, tuve un inicio muy privilegiado porque cuando tenía 12 o 13 años ya parecía, entre comillas, una suerte de profesional por la edad que tenía y por los lugares por los que andaba.
-¿Qué tiene de especial salir de gira por el interior del país y encontrarse con públicos distintos a los de las grandes ciudades?
-La música hay que divulgarla y la mejor manera de hacerlo es ir personalmente a tocar. Cuando tocás en vivo, eso es lo que hay: lo que sos y lo que estás dando en ese momento. Le doy mucho valor a la música en vivo. Me gustan todas las facetas de esta profesión. Por un lado, está la actitud solitaria de estar en tu casa y escribir las canciones, arreglarlas y encontrar tu manera de expresarte. Después vas al estudio de grabación, querés grabar la canción, ponerle adornos y arreglos, tocarla a veces con otros músicos. Y cuando terminaste de hacer eso y salió el disco, querés ir a tocar en vivo para mostrarla. Como improviso mucho, me gusta tocar en vivo porque nunca interpreto las canciones exactamente igual a como las grabé. Respeto la línea melódica, la armonía y la letra, pero nunca las canto al mismo tempo. Eso hace que siempre esté narrando algo de mi vida, especialmente a través de las letras. A veces me preguntan si no estoy cansado de cantar Sólo se trata de vivir. ¿Cómo voy a estar cansado? Lo que hago es contársela a un montón de gente. El público cree que me conoce por las letras y yo también siento que lo conozco.
-Cuando mirás hacia aquellos primeros años, ¿qué recuerdos aparecen?
-Tengo recuerdos evocativos, numerosos. Además, soy un tipo que tiene una memoria infernal, gracias a Dios. Pero los recuerdos, más que nada, pasan todos por la emoción. Todo lo que hago tiene que ver exclusivamente con la emoción. Más allá de que uno se haya dedicado puntualmente a la música, a estudiar un instrumento y a perfeccionarse técnicamente, lo que me moviliza para escribir siempre una nueva canción, quizás hasta cada mañana, es la emoción. Sin emoción, esto que yo hago no sirve absolutamente para nada. Es lo que también busco cuando voy a tocar a distintos lugares: si hay gente a la que le gusta lo que hago y se concentra en escuchar lo que voy hablando, tocando y cantando, ahí vamos a compartir un manojo de emoción. Eso es lo mejor que hay.
-¿Alguna vez sentiste que una canción tuya dejó de pertenecerte porque pasó a formar parte de la vida de millones de personas?
-Hay una cantidad de esas canciones que ya no sé cómo llamarlas porque pasaron la barrera del tiempo. No es que fueron o son famosas, o que las pasan por todos lados. Son canciones que realmente quedaron grabadas en el corazón de mucha gente y, encima, se van transmitiendo de generación en generación. Imaginate que el año próximo hay un montón de esas canciones, no solamente La Balsa, El Rey Lloró y Madre Escúchame, que cumplen 60 años desde que salió el álbum. Es un disparate realmente. Estoy feliz de estar bien, poder cantarlas y celebrar esos 60 años.
-También está Viento, dile a la lluvia. ¿Cómo entendés hoy esas canciones que atravesaron tantas generaciones?
-También tiene 60 años. Lo bueno es cómo tengo que entender esas canciones. Una vez, en un reportaje, me preguntaron si las había hecho por inspiración. Y se me ocurrió decir que son canciones que cayeron del cielo. Esa es la definición que tengo para algunos de esos temas. Algo pasó para que yo tuviera que poner eso en un papel, entonarlo y cantarlo. Y gracias a Dios.
-¿Cuántas canciones llevás escritas hasta ahora?
-Tengo escritas un poco más de 1.400 canciones. Lógicamente, hay más de 50 que son muy conocidas por distintas generaciones. Eso es una gran satisfacción espiritual.
El vínculo con Córdoba
Córdoba tiene una identidad musical muy particular y en ese sentido, Lito Nebbia fue consultado por el vínculo que mantiene con esta provincia. “He tocado en distintos momentos con muchísimos músicos muy buenos que tienen en Córdoba. Toco de tanto en tanto con un guitarrero divino, espectacular, que es Daniel Omer”, sostuvo el músico, añadiendo que “también trabajé mucho con los Músicos del Centro en los años ‘90 y después siempre mantuve el contacto con ellos”.
“En esta oportunidad íbamos a tener a uno de los hijos de los Ingaramo, el más pequeño, José Francisco, que toca bárbaro el piano y la guitarra. Va a tocar unos temas antes de que yo empiece, junto con un compañero que tiene, Julito Ponce. Son dos chicos muy jóvenes que tocan impresionante, con muy buen gusto”, sostuvo.
