El abogado Martín Sarubbi criticó al Ministerio Público Fiscal por oponerse a que Elena Makarova amplíe su declaración como prueba anticipada en la causa por presunta trata de personas.
El abogado Martín Sarubbi, defensor de Konstantin Rudnev, cuestionó al Ministerio Público Fiscal durante una audiencia en San Carlos de Bariloche por la causa que se sigue por presunta trata de personas, según informó la Agencia Noticias Argentinas.
Sarubbi acusó a los fiscales de querer impedir que Elena Makarova, a quien la acusación presenta como presunta víctima, amplíe su declaración mediante un anticipo jurisdiccional de prueba. “No entiendo por qué se opone. No entiendo por qué, insisto, quieren amordazar a la víctima”, dijo al juez federal de garantías Leandro Gómez Constenla.
El defensor sostuvo que existe una contradicción: la mujer que la Fiscalía presenta como víctima quiere volver a declarar, pero el organismo acusador rechaza el procedimiento solicitado por sus abogados. “Es ni más ni menos que la víctima la que solicita ser escuchada en este contexto”, afirmó. Según explicó, Makarova busca aportar elementos nuevos y desconfía de la actuación fiscal. “Sin embargo, el Ministerio Público Fiscal es el que se desentiende de este pedido”, reprochó.
Uno de los pasajes de su exposición apuntó contra el argumento de que una nueva declaración podría revictimizar a Makarova. Para Sarubbi, ese razonamiento no impide una medida que la propia interesada solicita. “Este argumento también es falaz, porque es la víctima la que está pidiendo declarar, es la víctima la que está pidiendo que se respete su derecho a ser oída”, sostuvo.
El defensor afirmó que la Fiscalía invierte el sentido de las garantías pensadas para proteger a las víctimas y señaló que la ley busca evitar molestias innecesarias, pero no impedir declaraciones que ayuden a esclarecer los hechos. “La declaración de la víctima es importante”, remarcó, y agregó: “Es el propio Ministerio Público Fiscal el que revictimiza al no permitir que la víctima nos cuente, nos diga lo que tiene necesidad de contarnos”.
Sarubbi también discutió la interpretación de la Fiscalía sobre la negativa de Makarova a reconocerse como víctima de trata. Recordó que en una audiencia anterior se sostuvo que esa negativa podía indicar condicionamiento. El abogado rechazó esa idea y propuso otra explicación: “Por ahí, si la víctima no se reconoce como tal, es porque en definitiva no hubo delito o no fue víctima del delito que se le imputa”. Añadió que el proceso judicial existe para establecer qué ocurrió. “En todo caso hay que escucharla a ella para que eche luz sobre la sospecha del Ministerio Público Fiscal”, insistió.
Respecto de los mensajes hallados en el teléfono de Makarova, que según el defensor la Fiscalía presentó como posibles señales de vulnerabilidad, Sarubbi explicó que algunos le aconsejaban esperar a un abogado antes de hablar con los investigadores. Para él, ese consejo no muestra sometimiento, sino “el ejercicio más legítimo del derecho más elemental que tiene todo ciudadano a ser defendido”. Pidió considerar el contexto: una ciudadana rusa que no hablaba castellano y estaba en un hospital con custodia policial.
En ese punto, criticó los procedimientos de las primeras detenciones de la causa. “Aquel fatídico día en el que todo ciudadano ruso que pasó por un aeropuerto en la Argentina quedó detenido”, indicó. También se preguntó “si no es el propio Ministerio Público Fiscal el que vulneró a una víctima teniéndola retenida en un hospital con una consigna policial”.
El defensor rechazó que los videos que piden la libertad de Rudnev o las declaraciones públicas de Makarova sean por sí solos prueba de condicionamiento. Según explicó, la Fiscalía incluyó esos materiales entre los motivos de sus sospechas. Para Sarubbi, la manera de despejar dudas sobre la autonomía de la presunta víctima es dejarla declarar y que las partes puedan interrogarla. “Para sacarnos esta duda lo que tenemos que hacer es escucharla”, resumió.
En tanto, el sociólogo italiano Massimo Introvigne, fundador y director del Centro de Estudios sobre Nuevas Religiones (CESNUR), publicó en Bitter Winter una respuesta a un artículo de La Nación del 2 de noviembre, basado en información atribuida a fuentes de la fiscalía de Bariloche. Introvigne cuestionó la reconstrucción de la historia de Makarova y recordó lo que ella dijo públicamente en una entrevista con la académica argentina María Vardé y en su propio testimonio publicado en Bitter Winter en agosto de 2026. Según el sociólogo, Makarova niega haber sido captada, ser víctima de trata o haber vivido sometida y en la precariedad, y considera una ficción la historia de la Fiscalía. Introvigne sostiene que la joven habló de forma articulada y que no se dieron motivos suficientes para descartar su testimonio, salvo un supuesto lavado de cerebro que Rudnev seguiría ejerciendo desde su detención, aunque ella vive en Rusia desde hace meses.
El especialista también rebatió la versión de La Nación sobre la paternidad del hijo de Makarova. Según el diario, Rudnev habría necesitado figurar como padre para obtener un DNI argentino. Introvigne afirma que Makarova nunca conoció personalmente a Rudnev y que una amiga que viajaba con ella entregó en el hospital una fotocopia del pasaporte del ciudadano ruso porque una enfermera insistió en pedir un documento del padre; esa enfermera confesó en una audiencia que faltó a la verdad.
En cuanto a la audiencia, Sarubbi señaló como contradicción que el Ministerio Público Fiscal ya había pedido una declaración anticipada de Makarova en mayo de 2025, solicitud que fue rechazada, y ahora se opone a un pedido similar. “Lo que no entiendo ahora es la diferencia del Ministerio, porque en un primer momento el Ministerio Público Fiscal planteó esto y ahora se opone. Parece por lo menos contradictorio”, remarcó.
El abogado discutió la interpretación del artículo 262 del Código Procesal Penal Federal, que permite producir pruebas por anticipado cuando hay razones para creer que no podrán obtenerse durante el juicio. Citó a los juristas Basilico y Daray para respaldar su postura sobre las dificultades con testigos en el extranjero. “Nada asegura que la señora (Makarova) vaya a regresar”, sostuvo, en referencia a que vive en Rusia y a que la situación internacional podría complicar su participación en un futuro juicio oral. Mencionó la guerra entre Rusia y Ucrania como argumento: admitió que el conflicto no es nuevo, pero advirtió que su continuidad y un posible agravamiento podrían crear obstáculos imprevistos. “Estamos corriendo el riesgo de que el día de mañana, a pesar de que exista convenio de cooperación, a pesar de que (Makarova) se pueda conectar, estamos corriendo el riesgo de que eso no suceda”, expresó. También señaló que todavía no había podido interrogarla personalmente y que una audiencia anticipada le permitiría ejercer ese derecho.
Al cerrar, volvió a cuestionar la oposición fiscal: “¿Cuál es el perjuicio? Lo que no entiendo es cuál es el perjuicio de que la víctima declare bajo esta modalidad”. Y añadió: “Que el acusador público, sobre todo con el deber de objetividad que tiene, sea el que se niegue a escuchar a la víctima, no entiendo la razonabilidad, señoría”.
El juez Gómez Constenla rechazó el anticipo jurisdiccional de prueba porque, según su criterio, no se demostró un riesgo concreto de que Makarova no pueda declarar en un eventual juicio. La defensa de Rudnev insiste en que escuchar y confrontar a fondo a la mujer que niega ser víctima es clave para esclarecer la acusación de trata de personas.
