Hace unos pocos meses, Evangelina Anderson llegó a Monterrey, México, el último destino laboral de Martín Demichelis que, una vez más, la obligó a readaptarse a un lugar y a su gente. Y al poco tiempo de llegar, Eva descubrió lo cómoda y a gusto que se siente en tierras aztecas, en buena parte debido a la calidez humana con la que se encontró.
Evangelina no sólo empezó a a practicar nuevos deportes, también se hizo un grupito de amigas con las que comparte lindos momentos, salidas y experiencias diversas que la sacan de la monotonía. Entre ellas, un desayuno nada corriente con cafecitos, unos tragos y bebidas naturales.
Así lo dejó ver la rubia al publicar en sus historias de Instagram el último plan que organizó con su flamante grupete. “¿Qué hora es, chicas?”, se la oye a Eva preguntar. A lo que las mujeres le responden pícaras y a coro: “10:45 de la mañana”.
“¿Ustedes lo pueden creer?”, volvió a decir la ex jurado de Los 8 Escalones, al enfocar al camarero mientras les servía champagne en cuatro copas largas. “Juguito de naranja exprimido, claro, está bien. Saludable”, precisó otra de las mujeres, para dar a entender que arrancaron el día tomando mimosas, un trago típico.
LA ANGUSTIA DE EVA ANDERSON POR SU HIJO BASTIÁN
La única sombra que oscurece el horizonte de Evangelina Anderson en este momento es la distancia que la separa de su hijo Bastián, que quedó en Buenos Aires jugando en las inferiores de River Plate, junto con Valentino López, el hijo de Wanda Nara y Maxi López.
“Mi hijo siempre será mi bebé”, expresó a inicios de febrero Eva, al subir un tierno video dedicado al adolescente en sus historias de IG. Mensaje que completó con desgarradoras palabras dedicadas a su primogénito: “A pesar de la distancia, mi amor por vos es infinito».