Durante años, hubo una decisión íntima de Raffaella Carrá que permaneció lejos del foco público. No formó parte de entrevistas, ni de homenajes, ni siquiera de las múltiples revisiones sobre su vida tras su muerte. Recién ahora, a partir de un proceso judicial, ese dato reservado empieza a salir a la luz y resignifica su historia.
La revelación surgió en el marco de una causa en Roma vinculada a los derechos sobre la figura de Raffaella Carrá y sus proyectos, donde se expuso una decisión que hasta el momento se había mantenido en la más estricta privacidad.
A casi cinco años de su muerte, ocurrida el 5 de julio de 2021, se conoció que, antes de fallecer, la estrella italiana había adoptado legalmente a quien fue su secretario personal, Gian Luca Pelloni Bulzoni, a quien convirtió en su unico heredero, pues Carrà no tuvo hijos biológicos.
Lejos de responder a un modelo familiar tradicional, la adopción tuvo como objetivo «continuar su labor y llevar a cabo todas las iniciativas benéficas que le eran tan queridas», según explicó Laura Fattore, responsable de la Oficina de Prensa Raffaella Carrà en un comunicado.
Además, el mensaje anuncia que Pelloni Bulzoni creó la Fundación Raffaella Carrà, «dedicando sus esfuerzos a numerosos proyectos benéficos, así como al patrocinio de eventos culturales y musicales en honor de la artista», aclara.
Así se descubrió el hijo adoptivo de Raffaella Carrá
Hasta entonces, sólo se sabía que la artista había donado una villa en la península del Argentario a una asociación de voluntariado, sin que trascendieran detalles sobre su sucesión.
La revelación se produjo en el Tribunal de Roma, cuando Pelloni Bulzoni intentó frenar el musical Bailo Bailo, estrenado en 2023. En ese reclamo, presentado por falta de consentimiento, se identificó como “hijo adoptivo y heredero legítimo”, lo que dejó al descubierto un vínculo que se mantenía en las sombras.
En su presentación, además, argumentó que la obra afectaba la memoria de la artista, en especial por asociar la venta de entradas con obsequios como comida y bebida. Sin embargo, la jueza Laura Centofanti rechazó la medida al considerar que el espectáculo ya había tenido funciones y no había nuevas previstas, según sostiene Il Corriere Della Sera.
Así, un intento por frenar un proyecto teatral terminó revelando uno de los aspectos más reservados de la vida de Carrà: la existencia de un heredero adoptivo, con derechos sobre su imagen, su nombre y su legado artístico.
Quién es Gian Luca Pelloni Bulzoni
Gian Luca Pelloni Bulzoni nació en 1964 en Ferrara y fue una persona importante dentro del universo íntimo de Raffaella Carrà. Su vínculo con la artista atravesó distintas etapas. Comenzó como guardaespaldas, se transformó en un hombre de confianza y terminó siendo, durante los últimos veinte años, «la persona en la que confiaba ciegamente», confirmaron amigos en común a Il Corriere della Sera.
Con un perfil bajo y lejos de la exposición, se ocupaba de todo lo que ocurría detrás de escena. Administraba la agenda, intervenía en decisiones profesionales y acompañaba a la artista en su rutina diaria.
Quienes lo conocieron lo describen como «meticuloso y reservado», con una lealtad inquebrantable hacia la artista. Su rol iba más allá de lo laboral. Era quien traducía las necesidades del mito en decisiones concretas, alguien capaz de sostener el equilibrio entre la figura pública y la vida privada.
Hoy, reconocido como hijo adoptivo y heredero, es también el responsable de continuar y proteger el legado de Carrà, tal como ella lo había previsto en vida.
