En un evento de la Cámara Nacional Electoral, expertos y autoridades abordaron el uso de la Boleta Única en los próximos comicios y anticiparon aspectos de una futura reforma política que enviaría el Poder Ejecutivo.
El pasado martes 17 de marzo, en un evento organizado por la Cámara Nacional Electoral (CNE), se analizó desde diversas perspectivas la utilización de la Boleta Única Papel (BUP) para las elecciones legislativas de 2025. En el encuentro, que contó con la presencia de miembros de la CNE, secretarios electorales de todo el país, expertos y representantes de la sociedad civil, también se abordaron aspectos de una posible reforma electoral integral que, se estima, el Poder Ejecutivo enviaría al Congreso en breve.
Durante las exposiciones, se repasó la historia del proceso de aprobación de la BUP, se realizó una evaluación positiva de su implementación y se discutieron mejoras operativas de cara a la próxima elección presidencial. La riqueza del debate permitió vislumbrar, aunque sin detalles concretos, algunos lineamientos de la futura reforma político-electoral, tomando como referencia lo conversado sobre la Ley de Bases y opiniones de miembros del oficialismo.
Entre los temas específicos tratados, se mencionó la posibilidad de impulsar en la BUP el casillero para votar la lista completa, presente en el proyecto original de Diputados, para evitar confusiones al elector. También se evaluó la conveniencia de adherir a la boleta nacional las elecciones provinciales y municipales, un punto que, según algunos analistas, merece un análisis federal profundo para no convertir una herramienta de mejora en una «boleta sábana».
Un segundo eje de análisis fue la utilidad de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Se debatió sobre su eliminación, suspensión o reconversión en no obligatorias. Los defensores del sistema actual argumentaron que las PASO han funcionado como un ordenador del sistema político, permitiendo, por ejemplo, reducir una multiplicidad de candidaturas presidenciales a un número más representativo de fuerzas políticas.
Finalmente, se tocaron otros puntos clave como el financiamiento partidario, donde se subrayó la necesidad de garantizar un piso de igualdad ante la ley para todos los participantes, más allá de los aportes privados que deben ser acotados y transparentes. También se discutió el posible ordenamiento de los partidos políticos, haciendo más restrictivos los requisitos para su desarrollo, una medida que algunos consideran podría ahogar la participación en un contexto de baja afiliación.
Los organizadores alentaron a que el tratamiento legislativo de la futura reforma sea tan amplio y participativo como la convocatoria de la CNE, incorporando la opinión de todos los actores involucrados en la temática electoral.
