El escritor rosarino reflexiona sobre el proceso creativo, la influencia de su labor docente y los límites entre la experiencia real y la construcción literaria en su nueva obra.
“De la guantera del Torino, Archie Reiton sacó una edición vieja de la revista Picante…”. Así comienza Chicos de la calle (Blatt & Ríos), la segunda novela del escritor rosarino Derian Passaglia. La obra transcurre en Harlem y sus personajes, vinculados a la venta de droga, son argentinos. Podrían ser de Buenos Aires o de Rosario.
Passaglia, quien es docente de Lengua y Literatura para adolescentes, comentó en una entrevista cómo su trabajo en las aulas ha influido en su escritura. “Antes separaba en forma no muy natural el trabajo de lo que escribía”, señaló. “Ahora me voy soltando mucho más. ¿Cómo no va a penetrar eso en lo que estoy escribiendo?”, reflexionó.
El autor detalló que para la creación de sus personajes se guía en gran medida por los nombres. Archie Reiton está tomado de una marca de ropa infantil de Rosario. Otros nombres, como Tribilín o Rico, surgieron de redes sociales o de lecturas como el libro de antropología En busca de respeto. Vendiendo crack en Harlem de Philippe Bourgois, que sirvió como fuente de inspiración.
Al ser consultado sobre los límites entre la realidad y lo imaginado, Passaglia afirmó: “En definitiva, se trata de una novela; una construcción imaginaria. Para lograrla hay que generar una distancia elaborada, que se construye mediante palabras”. Explicó que el título de la novela retoma la temática de obras como Ragazzi di vita de Pier Paolo Pasolini.
“Son chicos, tanto en Harlem como en Rosario, no hay tantas diferencias”, expresó el escritor al ser preguntado por la intención de universalizar el tema. “Lo que cambia es el escenario, pero en todos los lugares del mundo esto se da de la misma manera”. Mencionó la influencia de autores como Charles Dickens en la creación del género.
Passaglia aclaró su enfoque literario: “Los que escriben sobre chicos en la calle siempre son realistas, intentan mostrar algo que está pasando. Y bueno, yo no. Simplemente, me gusta la literatura”. Aunque reconoce observar la realidad, prefiere abordarla a través de los recursos de la ficción.
