Tras los datos de inflación de marzo, el Ejecutivo analiza los próximos pasos de su plan económico, con el foco en la desaceleración de precios y la recuperación salarial.
El índice de precios de marzo, con una suba del 3,4%, ubicó al Gobierno frente a un dato que fue calificado internamente como un momento de quiebre. El esperado control de la inflación no ocurrirá en los plazos inicialmente previstos. Según el Indec, se registran seis meses de deterioro salarial, lo que contextualiza las cifras de actividad económica, donde se mantiene el vigor de la energía, el agro y la minería, mientras persiste la caída en sectores intensivos en mano de obra como la industria, la construcción y el comercio.
En este escenario, dentro del Gobierno se sostiene que el equipo económico se alinea en una misma sintonía, priorizando el sendero de reducción de la inflación por sobre la velocidad. El Fondo Monetario Internacional (FMI) recalculó su pronóstico de inflación anual para Argentina al 30,4%, casi el doble de su previsión original. El presupuesto 2026 la había establecido en un 10,1%, cifra similar a la acumulada en el primer trimestre del año.
El reto del actual gobierno es evitar que la tasa de inflación siga escalando y, al mismo tiempo, sortear una recesión. Para abril, se estima una tasa mejor, en el orden del 2,5%. Analistas y el FMI prevén que, desde ese posible nuevo techo, el descenso será gradual si no hay contratiempos. En el Gobierno anticipan que en el segundo trimestre los salarios podrían comenzar a recuperar poder adquisitivo.
El Banco Central continúa implementando medidas para incentivar el crédito, en un sistema financiero que aún debe absorber niveles de morosidad. La necesidad de mayor circulación de pesos, sin presionar los precios, y un tipo de cambio estable que ayude a anclar expectativas, son algunos de los equilibrios buscados. El ministro de Economía, Luis Caputo, secundó el mensaje oficial al anunciar que se avecinan «los 18 mejores meses de las últimas décadas», insistiendo en la importancia del rumbo de desinflación.
El Presidente Javier Milei, por su parte, ha reiterado en sus discursos el compromiso con la no emisión monetaria y la no devaluación, enmarcando el proceso actual como un test a sus convicciones económicas. La promesa de una inflación con tasa cero para agosto parece haberse desvanecido, dando paso a una narrativa que enfatiza el esfuerzo y la perseverancia en el camino hacia la estabilidad económica.
