La diputada Lilia Lemoine y el asesor Sergio Figliuolo organizaron una reunión en la Quinta de Olivos con siete influencers afines al oficialismo. El encuentro, centrado en la «batalla cultural», reavivó la disputa entre las facciones lideradas por Karina Milei y Santiago Caputo.
Mientras el contratista de Adorni declaraba ante la Justicia y la tropa digital libertaria recibía instrucciones de “no decir nada”, Lilia Lemoine y Sergio “Tronco” Figliuolo tenían otro plan. Convocaron a siete influencers, los llevaron a la Quinta de Olivos y los sentaron durante hora y media frente a Javier Milei el pasado lunes. El tema fue “la batalla cultural”. Pero de fondo, una nueva disputa del triángulo de hierro.
Las Fuerzas del Cielo –agrupación que conduce Daniel “Gordo Dan” Parisini bajo la influencia de Santiago Caputo– leyeron el movimiento exactamente como fue: una incursión directa en territorio propio. La bronca se derramó rápido en X. Ridiculizaron a los convocados por sus bajas visualizaciones y apuntaron contra Damián Domínguez, “Liberttoons”, que hasta hace poco militaba con la camiseta bordó del espacio en Chaco y apareció en Olivos abrazado a Tronco.
“Los muzhik del Cielo se rebelan contra el politburó de Tronco y Lemoine”, ironizó un dirigente libertario, en una síntesis involuntariamente precisa de la interna en curso. El episodio no es un chisporroteo aislado. Es la expresión más reciente de la guerra entre las dos facciones que dividen al oficialismo: el karinismo, que responde a Karina Milei y al armador Sebastián Pareja, y el caputismo, que orbita alrededor de Santiago Caputo. En ese conflicto, el control de la militancia digital no es un accesorio: es poder puro, dinero de pauta y capacidad de instalar o destruir narrativas.
En la interna de LLA, la movida de Olivos reflejó una avanzada más de Karina sobre Caputo, y no una simple reunión de motivación política.
Quiénes son los nuevos soldados de la batalla cultural
Los siete convocados no son figuras masivas por fuera del ecosistema libertario, pero dentro de él funcionan como amplificadores. El más conocido es Christopher Marchesini, “Mate con Mote”, un youtuber de análisis político conservador: críticas a Irán, China, la “cultura woke”. Un perfil más armado que troll, con aspiraciones de ser tomado en serio. Antes de Olivos ya había generado polémica por cuestionar el parte médico de Cristina durante su internación.
Matías Bernal Campos, “El Herrero Liberal”, es el más confrontativo: ha concurrido a streams como el de María Julia Olivan donde se cruzó duramente con Luis D’Elía, repostea a Milei, Sandra Pettovello y distintas cuentas oficiales y fue el primero en publicar la consigna tras la reunión: “El acompañamiento desde las redes sociales es esencial frente al ataque constante de medios y periodistas maliciosos”.
Lucas Apollonio, “El ojo del poder”, se define como abogado en su biografía de redes y es más repostero que productor: amplifica contenido oficial y agrega comentarios pro-Milei. Yayi Morales es economista, escribe en El Cronista y se presenta como técnica, pero su feed es un compilado de datos positivos del gobierno y críticas al kirchnerismo. Y luego está Candela Vidal, quizás el caso más llamativo: concejal de Tres de Febrero, cosplayer profesional y amiga íntima de Lemoine, con quien hace cosplay de Goku y Vegeta y comparte estrategia digital. En algunos círculos libertarios se la conoce como “Black Lilia” –así la llamó el diputado Alberto Benegas Lynch en una foto. Su currículum antes de la política: cosplay, maquillaje y ayuda a perros sin hogar.
La guerra que el caso Adorni aceleró
La reunión llegó en el peor momento para el caputismo. El escándalo Adorni había desmoralizado a los referentes de Las Fuerzas del Cielo, que recibieron orden de no hablar del tema, según consignaron en Infobae. Esa parálisis generó frustración: varios notaron una merma en la defensa “inorgánica” del Presidente. “Es como si La Cámpora se distanciara de Cristina”, graficó un sargento libertario.
No era la primera vez que Lemoine se enfrentaba al Gordo Dan. Semanas atrás, la diputada le escribió a un usuario que cuestionaba a Pareja: “Listo, dejá de seguir a Milei”. Parisini respondió con un “No” que desencadenó días de guerra. El cruce fue brutal: “Vos no tenés potestad para echar a nadie. Esto no es el Congreso. No pasarás”, le respondió. Lemoine cerró con veneno: “¿Capaz que compartir espacio con Rebord te nubló las ideas?”. Milei retuiteó un posteo de Lemoine. En el ecosistema libertario nadie leyó eso como neutral, pero sí buscaron minimizarlo.
La disputa de fondo: quién controla la calle digital
Detrás del folclore hay consecuencias reales: el control de la militancia digital implica pauta, acceso a la Quinta y peso en la agenda. Las Fuerzas del Cielo construyeron ese poder con Caputo como mentor y el Gordo Dan como cara visible. Lo irónico es que su canal La Misa se emite por Carajo, que pertenece al empresario Augusto Marini, dueño también de Blender –un canal de gran afinidad ideológica con el kirchnerismo. Lemoine se lo recordó al Gordo Dan en esa pelea.
Lo que Lemoine y Tronco intentaron en Olivos fue demostrar que pueden armar un ecosistema propio. Si tienen los cuadros para sostenerlo es otra pregunta.
