En un contexto de tregua temporal mediada por Estados Unidos, el presidente Vladimir Putin encabezó los actos por el 9 de mayo en la Plaza Roja, con una ceremonia más breve que en años anteriores y sin exhibición de armamento pesado.
El presidente ruso, Vladimir Putin, presidió este sábado los festejos por el Día de la Victoria en Moscú, conmemoración que recuerda la derrota de la Alemania nazi en 1945. El acto, que duró aproximadamente 45 minutos, incluyó un desfile militar de formato reducido y un discurso en el que el mandatario criticó el respaldo de la OTAN a Ucrania.
La celebración se desarrolló en el marco de una tregua de tres días acordada entre Rusia y Ucrania, luego de gestiones del presidente estadounidense Donald Trump. El alto el fuego comenzó el sábado y se extenderá hasta el lunes, e incluye un intercambio de prisioneros.
El desfile comenzó poco después de las 10 de la mañana (hora de Moscú) con una formación de soldados portando la bandera rusa en la Plaza Roja. A diferencia de años anteriores, no se exhibieron tanques, misiles ni otro armamento pesado, con excepción de la tradicional demostración aérea de aviones de combate. Las autoridades rusas atribuyeron el cambio de formato a la «situación operativa actual», en alusión a posibles ataques ucranianos con drones.
En su discurso, Putin afirmó que la ofensiva rusa en Ucrania es una «causa justa» y señaló que los soldados rusos se enfrentan a «una fuerza agresiva, armada y apoyada por el conjunto del bloque de la OTAN». «Estoy firmemente convencido de que nuestra causa es justa. Estamos juntos. La victoria fue nuestra, y lo será por siempre», declaró.
La asistencia de líderes extranjeros fue menor que en ediciones anteriores. Estuvieron presentes mandatarios de Bielorrusia, Kazajistán, Malasia y Eslovaquia, mientras que el año pasado habían concurrido una veintena de dirigentes, entre ellos los de China y Brasil.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, emitió un decreto que declaraba la Plaza Roja temporalmente fuera de los límites de ataques ucranianos, permitiendo así la realización del evento. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó esa medida como una «broma tonta» y afirmó que Rusia no necesita permiso para celebrar su Día de la Victoria.
Rusia controla actualmente cerca del 20% del territorio ucraniano, incluida la península de Crimea, anexionada en 2014. La guerra se extiende por más de cuatro años.
