La administración de Javier Milei lidia con la paralización de su agenda legislativa, controversias en nombramientos judiciales y dudas sobre la política económica, en medio del escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La agenda del Gobierno se encuentra paralizada. Quedó en el olvido el anuncio del presidente Javier Milei del 1 de marzo, cuando prometió nueve meses ininterrumpidos de actividad parlamentaria con el envío de 90 paquetes de reformas estructurales. Ninguno de los proyectos que se discuten en el Congreso aborda los problemas que afectan a la mayoría de la sociedad: caída del poder adquisitivo, desempleo, deterioro de la salud, inseguridad o falta de infraestructura.
En cambio, entre las prioridades de la Casa Rosada figura el envío de los pliegos para ascensos de jueces y fiscales. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, avanza en la cobertura de vacantes judiciales (que superaban el 30%), pero lo hace negociando con diferentes sectores: incluye a representantes del kirchnerismo, la familia judicial, el PRO, el radicalismo, gobernadores afines y el tándem Chiqui Tapia-Pablo Toviggino. “Mahiques no es Milei, es la familia judicial y está cumpliendo con pedidos, favores y nombrando propios para construir su poder”, señaló un funcionario judicial.
El 28 de abril, el ministro de Economía, Luis Caputo, fue el orador principal en el Foro Llao Llao de Bariloche, donde aseguró a más de cien empresarios que “el riesgo kuka no existe y no hay posibilidad de que Kicillof sea presidente”. El objetivo era transmitir calma a los mercados. Dos semanas después, en una conferencia en Casa Rosada junto a Manuel Adorni y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva —donde se prohibieron preguntas al jefe de Gabinete—, Caputo debió responder por qué no baja el riesgo país. Visiblemente nervioso, cambió su discurso y dijo que “el riesgo país no bajaba por el riesgo kuka”, apelando a la ironía sobre una supuesta diferencia de “una almohadilla” relacionada con Adorni.
El 29 de abril, Milei concurrió al Congreso para respaldar el informe de Adorni, ordenando la asistencia de todo el gabinete. Dos semanas después, desde Estados Unidos, el presidente defendió a Adorni en una entrevista televisiva y atacó al periodismo y al testigo Matías Tabar, a quien calificó de “militante kirchnerista”, pese a que Tabar era votante macrista y luego libertario. Milei también aclaró que él es quien manda en el Gobierno, luego de que Patricia Bullrich sugiriera que Adorni debía dar explicaciones para evitar que la gestión libertaria fuera percibida como similar al kirchnerismo.
En la oposición no kirchnerista, figuras como Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) ven un patrón de conducta que vincula el caso Adorni con el negocio de Tech Forum y Mauricio Novelli, el lanzamiento de la criptomoneda LIBRA que involucra a Milei, y la Fundación Foro que dirige Agustín Laje, la cual habría manejado más de 800 mil dólares en publicidad en redes sociales entre 2025 y 2026.
