Un video grabado con dron muestra a dos ballenas francas australes nadando a pocos metros de la orilla de Puerto Madryn. El avistaje, aunque viral, es un fenómeno anual en el Golfo Nuevo, donde las condiciones geográficas favorecen su reproducción y cría.
Un video filmado con dron desde las costas de Puerto Madryn volvió a capturar la atención de las redes sociales con una imagen que parece sacada de un documental: dos ballenas francas australes navegando con calma a pocos metros de la orilla. La escena, que en cuestión de horas se viralizó, no es un hecho extraordinario, sino parte del ciclo anual en uno de los santuarios naturales más importantes del hemisferio sur.
La razón del fenómeno radica en la geografía del Golfo Nuevo: sus aguas calmas y protegidas ofrecen condiciones ideales para el apareamiento y para que las madres críen a sus ballenatos lejos del oleaje y los depredadores del mar abierto. Durante la marea alta, especialmente entre agosto y septiembre, las ballenas pueden acercarse hasta 15 metros de la orilla.
El punto neurálgico del avistaje es el Área Natural Protegida El Doradillo, a solo 15 kilómetros del centro de Puerto Madryn, donde la cercanía de los cetáceos permite observarlos sin necesidad de embarcarse. El primer censo aéreo de 2025, realizado por el Laboratorio de Mamíferos Marinos del CESMAR-CONICET, registró 2.110 ejemplares en aguas de Península Valdés y el Golfo San Matías, incluyendo 826 madres y la misma cantidad de crías: el récord absoluto en 26 años de relevamientos.
La temporada de ballenas se extiende de junio a noviembre, con septiembre y octubre como meses de mayor actividad, cuando se observan saltos, vocalizaciones y juegos entre ballenatos. La ballena franca austral, que estuvo al borde de la extinción por la caza comercial, protagoniza hoy en Patagonia uno de los grandes relatos de recuperación de la fauna marina mundial.
