El Puente de Augusto, en las afueras de Narni (Umbría), es un vestigio de la ingeniería romana del siglo I a.C. que hoy forma parte de un circuito turístico que combina arqueología, naturaleza y senderismo.
Todos los caminos llevan a Roma, reza el dicho. Un ejemplo de ello es el Ponte di Augusto, situado a las afueras de la ciudad de Narni, en la Umbría meridional. Construido alrededor del año 27 a.C., este puente formado originalmente por cuatro arcos y una calzada de unos ocho metros de ancho representó uno de los pasos más audaces sobre el río Nera, según recoge el medio The Wom Travel.
El arco principal, que todavía se puede contemplar, se eleva más de treinta metros sobre el río. La estructura fue erigida con grandes bloques de travertino encajados sin cemento armado. El último gran derrumbe se produjo el 14 de julio de 1885; desde entonces, el puente ha permanecido en estado de ruina.
En la Antigüedad, el puente formaba parte esencial de la via Flaminia, que unía Roma con Rímini. Permaneció operativo durante siglos, siendo incluso transitable en el siglo VI. Los derrumbes medievales y las riadas afectaron gravemente a la estructura. Tras este deterioro, la travesía del río dependió de puentes de madera.
El arco que queda en pie se integró en los circuitos del Grand Tour desde el siglo XVII, convirtiéndose en tema para pintores como Jean-Baptiste Camille Corot, cuyo cuadro se conserva en el Louvre.
Actualmente, el entorno del Puente de Augusto presenta un espacio donde convergen el legado arqueológico y la naturaleza. El tramo del Nera próximo al monumento es vistoso por la combinación de cortados rocosos, pequeñas cascadas y pozas de aguas de color verde esmeralda. El puente actúa como acceso monumental a la ruta ciclo-peatonal de las Gole del Nera, un recorrido sobre una antigua línea férrea abandonada.
La anchura y regularidad del sendero lo hacen accesible para familias, caminantes y ciclistas sin experiencia avanzada. Durante el verano, la temperatura resulta más suave que en los núcleos urbanos próximos; el otoño tiñe la vegetación de amarillo y ocre.
Más abajo, en la zona de Stifone, el Nera intensifica su colorido por la presencia de manantiales y piscinas naturales. La Sorgente della Morìca y los antiguos molinos de Narni han adquirido notoriedad entre quienes disfrutan del baño en agua dulce y el senderismo fluvial. El acceso a estas zonas se encuentra regulado mediante reservas.
Para observar el Ponte di Augusto existen dos alternativas: desde arriba, a través de un sendero paralelo al antiguo trazado romano, y desde abajo, recorriendo la vía Tre Ponti hasta el nivel del río. El acceso en coche resulta sencillo, recomendándose estacionar en la vía Tre Ponti.
El mejor periodo para visitar el puente y las Gole del Nera suele ser de primavera a otoño. La visita al Puente de Augusto se puede realizar en unos treinta minutos. Esta escala puede combinarse con una caminata por las gargantas del Nera o una incursión en el casco histórico de Narni.
La zona del puente constituye un punto de partida para conocer la comarca. Tras la ruta por el Nera, se destacan restaurantes y tabernas donde la cocina local presenta platos con caza, quesos de oveja, aceite de oliva de Umbría y pastas frescas. El valle alberga también espacios de interés monástico, rural o devocional, como la Abbazia di San Cassiano y el Mulino dei Marchesi Eroli.
