Madrid, 25 may (EFE). La tecnología blockchain, base de las criptomonedas, permite transformar activos financieros tradicionales en tokens digitales, proceso que busca agilizar transferencias y reducir costos operativos.
Madrid, 25 may (EFE). La tecnología que está detrás de las criptomonedas, como el ‘blockchain’, puede emplearse para transformar activos financieros más tradicionales en participaciones digitales o ‘tokens’, un proceso conocido como tokenización que por su gran potencial se ha convertido en un futuro cada vez más presente en el sistema financiero global.
El principal cambio reside en que, mientras la transferencia tradicional de dinero o activos entre entidades requiere pasos manuales, conciliaciones y esperas, la tokenización pretende que este proceso sea instantáneo, programable y disponible las 24 horas.
En cuanto a la propiedad de estos activos, la tecnología de bloques genera un registro digital e inmutable que impide borrar o falsificar de manera automática los títulos de propiedad, aportando seguridad jurídica al entorno virtual.
Aunque su potencial alcanza a los bienes físicos, el apetito actual de los grandes fondos se centra en activos financieros altamente líquidos, como bonos del Tesoro, acciones y fondos del mercado monetario (MMF por sus siglas en inglés), donde los beneficios operativos son inmediatos.
Según la agencia de calificación Moody’s, es probable que en estas etapas iniciales las instituciones utilicen un modelo de «Gemelo Digital», mediante el cual las transacciones en la cadena de bloques se reflejan simultáneamente en los registros oficiales tradicionales hasta que exista una plena claridad regulatoria.
No obstante, el éxito a gran escala de esta revolución dependerá de un marco normativo nítido, ya que estas tecnologías no fueron concebidas originalmente para el inversor minorista, sino para fortalecer y optimizar la infraestructura de las grandes instituciones.
A largo plazo, esto podría suponer que un inversor de a pie pueda comprar una fracción de un edificio de oficinas y recibir un interés de su alquiler, democratizando el acceso a plazas financieras antes restringidas.
Sin embargo, expertos coinciden en que el éxito definitivo de este vuelco dependerá de dotar al sistema de un blindaje jurídico real que proteja al pequeño ahorrador frente a vacíos legales o ciberriesgos.
Para que este ecosistema funcione, los inversores necesitan una modalidad de «efectivo digital» capaz de liquidar las operaciones directamente en la red.
Por ello, las ‘stablecoins’, monedas virtuales vinculadas a una divisa real, se colocan como una de las grandes candidatas a cubrir este vacío. Una de las que mayor importancia está cobrando en el mercado europeo es la planteada sobre la divisa comunitaria a través del proyecto Qivalis.
En segundo lugar se sitúan los depósitos tokenizados, versiones digitales de los depósitos bancarios tradicionales que, aunque conllevan el riesgo de crédito de la entidad emisora, cuentan con el respaldo de los fondos de garantía.
Por último, los MMF tokenizados combinan rentabilidad con alta movilidad del capital, lo que permite a las instituciones liquidar sus posiciones de manera inmediata en la red y gestionar la tesorería de forma más eficiente que con las opciones convencionales sin rendimiento.
Moody’s plantea tres posibles evoluciones para el sistema financiero global, ligadas a la velocidad de adopción de la tecnología y a la claridad del desarrollo regulatorio.
El primer escenario, el más probable, consiste en un crecimiento constante del modelo en activos específicos como bonos del Tesoro, MMF y acciones líquidas, lo cual elevaría la eficiencia del sistema, al tiempo que los bancos y las gestoras tradicionales mantienen su posición central y el control de la infraestructura operativa.
El segundo escenario proyecta un estancamiento de la adopción, que se quedaría relegada en proyectos piloto o mercados de nicho, y por último, aunque menos probable, el de una expansión disruptiva si las ‘stablecoins’ se consolidan como el medio de pago preferido.
