El Departamento de Defensa de Estados Unidos comunicó que los miembros de las Fuerzas Armadas interesados en asistir al evento de la UFC en la Casa Blanca deberán cumplir estándares físicos específicos.
Los miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que deseen asistir al evento de Ultimate Fighting Championship (UFC) previsto para el próximo mes en la Casa Blanca deberán cumplir estrictos requisitos físicos establecidos por el Departamento de Defensa. La medida surge en medio de una fuerte demanda de entradas para una velada que forma parte de las celebraciones por el 250° aniversario de Estados Unidos y que cuenta con el respaldo directo del presidente Donald Trump.
Según un memorando distribuido esta semana entre las distintas ramas militares, las tropas que aspiren a obtener uno de los codiciados boletos deberán acreditar una relación cintura-estatura inferior a 0,55 y cumplir con todos los estándares de aptitud física exigidos por su respectiva fuerza.
El documento, revisado por NBC News, también aclara que los militares destacados en diferentes partes del mundo podrán solicitar entradas, aunque el Pentágono no cubrirá los gastos de traslado para asistir al evento. Cada participante deberá asumir los costos de viaje de su propio bolsillo.
La pelea tendrá lugar en el South Lawn, el histórico jardín sur de la Casa Blanca, y el Departamento de Defensa la define como una actividad de “alta visibilidad”. Además, el memorando deja en claro que el objetivo es priorizar a los verdaderos aficionados de la UFC por encima de los visitantes distinguidos o de alto rango.
“Las entradas deben distribuirse entre los verdaderos aficionados de la UFC, no únicamente entre los visitantes distinguidos de alto rango”, señala el texto enviado a los mandos militares.
La decisión refleja la importancia que los organizadores otorgan a la imagen pública del evento. Según informó NBC News, los requisitos físicos sugieren que la apariencia y el cumplimiento de estándares atléticos tendrán un peso significativo en el proceso de selección de los asistentes militares.
El evento se celebrará el 14 de junio, fecha que coincide con el cumpleaños número 80 de Trump. La disponibilidad de entradas es limitada y, según informes previos, el propio mandatario participa personalmente en la selección de buena parte de los más de 4.000 espectadores que ocuparán los espacios disponibles.
“Me voy a ganar muchos enemigos porque es imposible conseguir entradas para todos”, afirmó Trump durante una entrevista con NBC News a principios de este mes.
Durante los últimos meses, funcionarios del Departamento de Defensa y organizadores analizaron distintos aspectos logísticos vinculados con la participación militar. Entre ellos, la posibilidad de considerar a las tropas asistentes como personal desplegado durante el evento, una situación similar a la aplicada en actos relacionados con celebraciones del Ejército.
El memorando también exige que los comandantes garanticen un proceso de selección “justo y transparente”. Quienes resulten elegidos deberán asistir con uniforme de manga corta, insignias militares reglamentarias y el tocado correspondiente.
El documento advierte además que se tratará de una actividad al aire libre, sin techo y exclusivamente para espectadores de pie, un detalle que refuerza el carácter particular de una velada que combina deporte, política y celebración patriótica en uno de los escenarios más emblemáticos de Estados Unidos.
