El Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA informó el 11 de junio de 2026 que el fenómeno El Niño se ha desarrollado en el océano Pacífico tropical, con una probabilidad del 63 % de que la temperatura superficial del mar supere los 2.0 °C, lo que podría convertirlo en uno de los episodios más intensos de los últimos años.
El Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA confirmó, el 11 de junio de 2026, que El Niño se ha desarrollado en el océano Pacífico tropical. Según el pronóstico, la probabilidad de que la temperatura superficial del mar del Pacífico supere los 2.0 °C alcanza el 63 %, lo que podría categorizar este episodio como uno de los más intensos de los últimos años.
La Concertación Regional para la Gestión de Riesgos (CRGR CA) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en Centroamérica y República Dominicana (CEPREDENAC) emitieron alertas sobre los posibles impactos en los países de la región, especialmente ante la inminente llegada de condiciones climáticas adversas.
La CRGR CA explicó que El Niño provoca fluctuaciones significativas en las temperaturas oceánicas del Pacífico ecuatorial y altera los patrones de precipitación en diversas regiones. Cada episodio es único en su evolución y consecuencias, dependiendo de la zona donde se desarrolla.
En Centroamérica, los efectos de El Niño se manifiestan principalmente a través de reducción drástica de las precipitaciones, pérdidas agrícolas, inseguridad alimentaria y desabastecimiento de agua. Las proyecciones de la NOAA indican que el evento se intensificará hasta alcanzar un nivel moderado a fuerte durante el próximo otoño.
Por su parte, el CEPREDENAC detalló que El Niño altera tanto las condiciones del océano como de la atmósfera, generando múltiples impactos en la región. Uno de los efectos más frecuentes es la sequía, caracterizada por menos lluvias y mayor escasez de agua. Esta situación afecta los cultivos y la producción de alimentos, reduce el acceso al recurso hídrico y eleva el riesgo de incendios.
Organizaciones como la Red Centroamericana de Comunicación para la Gestión de Riesgos (RedCom) y la Comisión Guatemalteca para la Reducción de Desastres (CONRED) señalaron que la escasez hídrica compromete la seguridad alimentaria de miles de familias, en especial en zonas rurales y comunidades indígenas.
El fenómeno también puede causar episodios de lluvias intensas y localizadas, generando inundaciones y deslizamientos. Estos eventos extremos provocan daños en infraestructura y comunidades, además de aumentar el riesgo de enfermedades asociadas con la contaminación del agua y la proliferación de vectores.
El CEPREDENAC señaló que los efectos de El Niño no se distribuyen de manera uniforme en toda la región: algunas áreas pueden experimentar sequía, mientras otras enfrentan lluvias torrenciales. La CRGR CA advirtió que la reducción de las precipitaciones ya impacta en la producción agrícola, con pérdidas en cultivos básicos como maíz y frijol, fundamentales para la dieta de la población centroamericana.
Además, el desabastecimiento de agua afecta tanto el consumo humano como la actividad ganadera e industrial, lo que puede derivar en conflictos sociales y migraciones internas.
Las entidades regionales como la CRGR CA, el CEPREDENAC y otros organismos especializados llamaron a fortalecer la vigilancia climática y la coordinación entre los gobiernos de la región para mitigar los efectos del fenómeno. Recomendaron implementar planes de contingencia, optimizar el uso del agua y brindar asistencia a las comunidades más vulnerables. Las autoridades insistieron en la necesidad de monitorear la evolución de El Niño y adoptar medidas preventivas.
