El encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump en China derivó en una búsqueda de ‘estabilidad estratégica constructiva’, lo que refleja un énfasis en la cooperación sobre la competencia, según un análisis académico.
En toda negociación, cada parte busca satisfacer sus propias necesidades. El espectro de estrategias va desde la competencia extrema, donde cada parte se centra exclusivamente en su interés, hasta la cooperación extrema, donde se considera también el interés de la otra parte. La metáfora deportiva ilustra la competencia: en la cancha, se busca ganar. En el extremo cooperativo, la disputa desaparece y se prioriza el empate.
Una pregunta clave es cómo impacta el resultado de una negociación en futuros encuentros. Si se compite hoy, reclamando valor a costa de la otra parte, se genera una espiral competitiva que puede llevar a un empate insatisfactorio para ambas partes.
En negociaciones de largo plazo, como las relaciones entre empresas o entre clientes y proveedores, suele primar la cooperación: ceder algo hoy para ganar sostenidamente mañana.
En el ámbito político, la reciente cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump en China se inscribe en esta lógica. El resultado fue la búsqueda de una ‘estabilidad estratégica constructiva’, lo que indica un énfasis en la cooperación sobre la competencia. Se priorizó el empate por sobre un triunfo no sustentable.
Un gesto de cooperación fue la solicitud del gobierno de Trump a las empresas de semiconductores de Taiwán para que instalen producción en Estados Unidos, y la advertencia a la isla de que no vería con buenos ojos una declaración formal de independencia. Este último punto refleja un objetivo de China, no de Estados Unidos, y constituye un gesto de interés por la otra parte.
Estados Unidos buscó en la cumbre satisfacer sus necesidades: equilibrar la balanza comercial con China, colocar su excedente de petróleo y lograr que China ayude diplomáticamente a liberar el estrecho de Ormuz y sellar la paz con Irán. China también tiene esos puntos en su agenda, ya que busca aliviar restricciones para exportar a Estados Unidos y, como gran importador de petróleo, depende del estrecho de Ormuz y comparte el interés en resolver el conflicto.
Previo al encuentro, la relación entre ambas potencias se caracterizaba por una competencia ‘medida’, con ejemplos como la guerra comercial, el caso de TikTok y las amenazas cruzadas sobre el apoyo de China a Rusia en Ucrania.
El análisis de los costos de esta cooperación indica que, para algunos, representa una pérdida de liderazgo global para Trump. Sin embargo, el autor del análisis sostiene que se trata de una mirada pragmática orientada a un equilibrio sostenido en el largo plazo, ya sea por intereses electorales o por una visión más estadista.
El análisis fue realizado por el Coordinador Académico y Profesor de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, coautor del libro ‘El Arte de la Negociación Posicional’.
