La obra de Cynthia Edul se presenta en Arthaus Central. Con Mónica Raiola, Ignacio Sánchez Mestre y Agustina Muñoz, la puesta explora la relación entre madre e hija a través de la literatura.
Madre e hija buscan algo entre pilas de libros. Cada una con su “método”, revisan uno por uno, con mayor o menor detenimiento, hojean y ojean a diferentes velocidades, pero sin resultado satisfactorio. No logran hallar el tesoro escondido y olvidado. En cambio, mientras revuelven, se topan con otras perlas, las que aparecen para revelar y poner en palabras lo que flota, indecible, en el aire.
Rodeado por los cercanos espectadores (de frente y a los dos costados) e iluminado con calidez dorada, el espacio tiene algo de mágico. No solo por la superpoblación dominante de libros, en torres y escalera desparramados, sino porque cobran vida en el cuerpo de un tercer personaje, la Biblioteca, consciente y partícipe de la búsqueda. “Un desorden puede ser una aventura”, dice la Biblioteca (el actor Ignacio Sánchez Mestre), abierta a que todas las voces exploren y se expandan.
La Hija (Agustina Muñoz), profesora de literatura y escritora, y la Madre (Mónica Raiola), feliz por recordar lejanos versos, comparten la búsqueda de un sobre perdido entre páginas. En ese camino, desandan recuerdos (el lobito del clima marplatense; fotos de la infancia; souvenirs de viajes), pero también intercambian reproches y el dolor por un duelo.
“La poesía puede decir cosas que uno no sabría cómo decir de otra forma”, dice la Hija. Y la Biblioteca les sopla “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”, que ambas retoman aunque a la Hija no le guste mucho Pablo Neruda y la Madre considere que “escribe excelente”.
Neruda y César Vallejo (“hay golpes en la vida, tan fuertes, yo no sé”); los clásicos La Tempestad, de Shakespeare, y El Quijote, de Cervantes; las poesías que se estudiaban en el colegio, Rubén Darío y José Martí; y Borges, que “está en todos lados”, dice la Madre; y Vivian Gornick y su crónica sobre la conflictiva relación con su progenitora. En definitiva, como acota la Biblioteca: “toda literatura es, finalmente, autobiográfica”.
La autora y directora de Estos pequeños libros que quedan es Cynthia Edul (Miami, Familia Bonsái, A dónde van los corazones rotos y El punto de costura), también novelista, gestora cultural y —junto con Sánchez Mestre y Muñoz, entre otros— una de las fundadoras de Paraíso Club de Artes Escénicas, el colectivo de artistas autogestionado que produjo esta obra en colaboración con la sala Arthaus.
Con dulzura, como si moldeara un material frágil y entrañable, en su última creación entrelaza la vida y la literatura en un gran diálogo donde todas las palabras y las imágenes de novelistas y poetas están a disposición, en red, para quien quiera tomarlas. Mientras tanto, la historia de dos mujeres, de una familia, de la memoria compartida: un tejido sostenido sin solemnidad por estos tres intérpretes y, en especial, por la ironía que Raiola sabe filtrar en cada frase dando grosor a lo sencillo y levedad a lo grave.
Ficha técnica:
Autoría y dirección: Cynthia Edul. Intérpretes: Mónica Raiola, Ignacio Sánchez Mestre y Agustina Muñoz. Música original: Guillermina Etkin. Escenografía y vestuario: Paola Delgado. Iluminación: Sebastián Francia. Sala: Arthaus Central (Bartolomé Mitre 434). Funciones: lunes 22 de junio; jueves 20 y 27 de agosto; jueves 3, 10 y 17 de septiembre, siempre a las 20. Duración: 70 minutos.
