Una segunda ballena apareció varada en Cañete. El último domingo, bañistas y pescadores hallaron el cuerpo del cetáceo en las arenas de las playas del distrito de Asia, y el caso activó coordinaciones entre autoridades para definir su manejo.
Una segunda ballena apareció varada en Cañete. El último domingo, bañistas y pescadores hallaron el cuerpo del cetáceo en las arenas de las playas del distrito de Asia, y el caso activó coordinaciones entre autoridades para definir su manejo.
Según informó RPP Noticias, el varamiento se registró el domingo 21 de junio y un equipo de especialistas del Instituto del Mar del Perú (Imarpe) inició diligencias para investigar el hallazgo y establecer qué acciones se tomarán con el animal.
El animal permanece tendido sobre la arena, donde este lunes se registró la llegada de curiosos que acudieron a observar la escena. Según las primeras observaciones, se trata de una ballena de aproximadamente seis metros de longitud, de color gris con manchas blancas en la zona ventral. El área fue acordonada y resguardada por efectivos de la Policía Nacional mientras se esperaba la llegada de los equipos especializados.
De acuerdo con el reporte de RPP Noticias, el mamífero marino medía aproximadamente seis metros y presentaba color gris con manchas blancas en la región ventral. El caso quedó bajo la atención de Imarpe, institución encargada de las diligencias relacionadas con el cetáceo y de determinar el procedimiento que seguirá para el manejo del cuerpo.
En la zona, efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) custodiaban el área donde se encontraba el animal, en un esfuerzo por mantener el orden ante la presencia de visitantes y evitar incidentes alrededor del cadáver.
Además de Imarpe, otras entidades se sumarían, según el medio radial, a las acciones en playa. Entre ellas figuraban el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), que participarían en la evaluación y en la definición coordinada de las medidas a seguir.
El varamiento reportado en Asia fue el segundo registrado en lo que iba del mes. El antecedente inmediato ocurrió el 3 de junio en Tumbes, donde se halló el cuerpo inerte de una ballena en una playa del distrito de La Cruz, en el sector Playa del Barrio El 19, dentro de la franja intermareal.
En esa ocasión, Imarpe informó que el ejemplar correspondía a una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) macho y que se encontraba en avanzado estado de descomposición, con desprendimiento extensivo de la epidermis en gran parte de la superficie corporal, condición que limitó la evaluación a aspectos externos.
La inspección inicial, según el reporte institucional, no encontró señales de enmallamiento ni indicios compatibles con choques con embarcaciones. Los especialistas también observaron la presencia de organismos invertebrados adheridos a distintas regiones del cuerpo, conocidos como cirrípedos, un hallazgo que consideraron consistente con la biología de la especie.
Tras esa intervención, Imarpe comunicó el evento a la Gerencia de Medio Ambiente de la Municipalidad Distrital de La Cruz para que adopte las acciones correspondientes a la disposición final del ejemplar, conforme a la normativa vigente, y remarcó que continúa atendiendo reportes de varamientos de cetáceos a nivel nacional.
Los varamientos ocurren a pocas semanas del inicio de la temporada de avistamiento de ballenas en el litoral peruano, una actividad que cada año atrae a miles de turistas, especialmente en regiones como Piura y Tumbes. Sin embargo, el país enfrenta una situación particular: es el único de América Latina que aún no cuenta con una ley específica que regule esta actividad.
Actualmente, el Congreso debate el Proyecto de Ley 14468/2025-CR, que busca establecer normas para el avistamiento responsable, incluyendo distancias mínimas de aproximación, obligaciones para operadores turísticos y sanciones ante prácticas que puedan afectar a los cetáceos. La ausencia de una regulación integral ha sido cuestionada por especialistas, quienes advierten que existen actividades desordenadas que podrían poner en riesgo tanto a los animales como a los turistas.
Cada año, las ballenas cumplen un rol clave en el ecosistema marino peruano: se alimentan, se reproducen y contribuyen al equilibrio del océano mediante procesos como la fertilización marina y la captura de carbono. No obstante, también se han reportado incidentes como acercamientos excesivos de embarcaciones, nados no autorizados y uso de motos acuáticas en zonas de tránsito de cetáceos.
Especialistas advierten que estas prácticas pueden generar estrés en los animales, alterar sus patrones de comportamiento e incluso afectar la supervivencia de crías. Además, el riesgo de accidentes en el mar aumenta cuando embarcaciones pequeñas se aproximan a ejemplares de gran tamaño.
La regulación del avistamiento de ballenas se presenta como una urgencia pendiente en el país, en un momento en que el turismo de naturaleza crece y la conservación marina adquiere mayor relevancia.
