Los precios internacionales del petróleo profundizaron su caída y regresaron a niveles similares a los anteriores al inicio de la guerra en Oriente Medio, en un contexto de normalización del tránsito por el Estrecho de Ormuz y mayor oferta global.
Los precios internacionales del petróleo profundizaron este jueves su caída y regresaron a niveles similares a los registrados antes del inicio de la guerra en Oriente Medio, en medio de señales de normalización del tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz y de una mayor oferta disponible en el mercado global.
De acuerdo con la agencia AFP, a las 09:50 GMT el barril de Brent del Mar del Norte para entrega en agosto perdió 1,49%, hasta los US$ 72,64. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos y con entrega para el mismo mes, retrocedió 1,21%, hasta los US$ 69,49.
Según Reuters, el Brent volvió a cotizar por debajo de los US$ 73 por barril, un nivel similar al registrado justo antes del comienzo de la guerra con Irán a fines de febrero. La agencia señaló que el movimiento completa un “viaje de ida y vuelta” de cuatro meses para los precios de la energía.
Uno de los factores centrales detrás de la caída es la reactivación del tránsito en el Estrecho de Ormuz. “Los barcos transitan ahora por el Estrecho de Ormuz con sus señales por satélite encendidas”, afirmó Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote, citada por AFP.
La agencia marítima de la ONU también puso en marcha un plan de evacuación de buques y marineros que habían quedado atrapados en el Golfo durante el conflicto. Su secretario general indicó el miércoles que el objetivo es liberar unos 50 buques por día.
En ese contexto, el problema dejó de ser el riesgo de escasez inmediata y pasó a ser el exceso de oferta. “Tras haber estado bloqueado durante mucho tiempo, ahora tenemos una gran cantidad de petróleo que llega de repente al mercado”, sostuvo Arne Lohmann Rasmussen, de Global Risk Management, citado por AFP.
La caída del crudo también se combinó con otros datos de la economía estadounidense. Reuters señaló que los informes débiles del mercado inmobiliario de Estados Unidos y el retroceso de los precios de la energía incidieron sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro de largo plazo. Sin embargo, ese alivio no alcanzó para desactivar las expectativas en torno a la política monetaria de la Reserva Federal.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años bajaron, pero aún se mantienen unos 75 puntos básicos por encima de los niveles previos a la guerra con Irán, según Reuters. La inflación subyacente en Estados Unidos ya era un problema antes del conflicto, por lo que la baja del petróleo no elimina por sí sola la presión sobre la Fed.
El mercado espera ahora la publicación del informe de inflación PCE de mayo en Estados Unidos, indicador seguido por la Reserva Federal. Según Reuters, se prevé que la inflación subyacente anual haya subido hasta el 3,4% el mes pasado.
Para los países importadores de energía, una baja sostenida del petróleo puede significar menor presión sobre combustibles, costos logísticos e inflación. Para los productores, el retroceso implica menores ingresos y un escenario de mayor cautela para las inversiones si la sobreoferta se consolida.
Por ahora, el mercado petrolero parece haber dado vuelta la página del temor a un shock de suministro. Los precios vuelven a moverse bajo una lógica más tradicional de oferta, demanda y expectativas monetarias.
