La segunda ola de calor del verano ha puesto a España en alerta por riesgo de incendios, con temperaturas cercanas a los 40 grados y un incremento del 100% en la superficie quemada en la primera mitad del año.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé que la península y Baleares afronten temperaturas cercanas a los 40 grados durante la semana, lo que eleva el peligro de incendio a nivel “extremo” o “muy extremo” en gran parte del territorio nacional.
“Una colilla, una chispa, cualquier descuido puede desencadenar un drama”, advirtió Mónica Parrilla, ingeniera forestal y portavoz de Greenpeace, en declaraciones a Infobae. La experta afirmó que “las olas de calor inciden claramente en el riesgo de propagación” del fuego. “Estas temperaturas tan altas lo que van a hacer es secar la vegetación, que se convierte en combustible, en alimento del fuego”, explicó. El calor, además, “reduce la evapotranspiración, es decir, hay menos humedad, con lo cual la vegetación es mucho más inflamable”, añadió.
Según Parrilla, en 2025, el 72% de los grandes incendios forestales (aquellos que superan las 500 hectáreas) se produjeron en ola de calor. “Tenemos todas las cartas para que pueda ocurrir el desastre”, sostuvo.
Desde el 1 de enero, los incendios forestales han consumido 43.197,52 hectáreas en España, más del doble que en el mismo período de 2025. En la primera mitad del año se registraron 4.655 siniestros, de los cuales 12 fueron considerados grandes incendios forestales.
“La ciencia lleva años avisando”, declaró Lourdes Hernández, experta en incendios forestales de WWF. “Estamos viendo cómo la intensidad de los incendios se está agravando. De media, al año el número de incendios disminuye un 30%, pero la proporción de grandes incendios está creciendo”, explicó. Las causas principales son tres: el cambio climático, el abandono de los usos y aprovechamientos del medio rural, y la urbanización de terrenos agrícolas y ganaderos en desuso. “A día de hoy, a diferencia de lo que ocurría hace 30-40 años, los incendios afectan a más poblaciones, lo que pone en riesgo la seguridad de las personas”, indicó Hernández.
La portavoz de WWF señaló que “hasta el 95% de los incendios en España tienen una causa humana, bien por negligencias y descuidos, bien por intencionalidad”. De los episodios en los que se conoce la causa, el 53% fueron intencionados. “Esto al final nos da una idea de que, en el medio rural, sigue habiendo muchos conflictos sociales que acaban derivando en mechero”, lamentó.
Hernández recordó que la población tiene “una responsabilidad y mucha mano para tratar de disminuir esta siniestralidad”. “No vamos a aspirar al escenario ‘cero incendios’, entre otras cosas porque el fuego es un elemento natural de los ecosistemas, pero necesitamos aprender a vivir con ellos y saber actuar en caso de incendio”, valoró.
Las expertas consultadas por Infobae indicaron que el verano acaba de empezar y España debe mantenerse atenta a los fuegos. “Julio y agosto son los meses de máximo riesgo por las temperaturas, pero ya nos estamos acostumbrando a que los incendios llegan antes y se van más tarde”, insistió Parrilla. “Este 2026, ha habido incendios muy importantes ya a finales de febrero y los habrá durante todo el año; el cambio climático está desdibujando las estaciones”, añadió.
En esta época de máximo riesgo, Parrilla recomendó que “las administraciones prohíban hacer fuego y otras actividades en el medio rural”. Hernández señaló que “a nivel de inversiones, seguimos apostando hasta el 80% en dispositivos de extinción, frente a apenas un 12% que se dedica a prevención”. “Tener un dispositivo de extinción cualificado y profesionalizado es absolutamente fundamental, pero por sí mismo no contribuye a atacar las causas estructurales del porqué tenemos incendios cada vez más y más agresivos”, recordó.
Ambas especialistas insistieron en la necesidad de tomar medidas como la gestión forestal, la recuperación de usos tradicionales del entorno rural y una mejor planificación urbanística, así como la conservación planificada del medio forestal. “No estamos condenados a vivir estos incendios tan extremos. Sabemos cuál es el problema, pero también cuáles son las soluciones, lo que hace falta es voluntad política”, concluyó Hernández.
