El gobernador Axel Kicillof y el diputado nacional Máximo Kirchner mantienen una distancia personal y política que no se ha traducido en una ruptura electoral, según fuentes partidarias.
La última conversación política entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el diputado nacional Máximo Kirchner ocurrió en 2025, para discutir la conformación de listas electorales. En 2026, ambos coordinaron la despedida del músico Carlos “el Indio” Solari en Avellaneda, sin que se registraran nuevos diálogos posteriores, según informaron fuentes partidarias.
La interna escaló esta semana cuando el diputado bonaerense Facundo Tignanelli, cercano a Máximo Kirchner, comparó –sin mencionar nombres– al sector de Kicillof con Augusto Vandor, referente histórico del peronismo al que se atribuye un intento de liderazgo propio fuera de la figura de Juan Domingo Perón. Tignanelli sostuvo que la decisión del gobernador de tomar distancia de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner “es un parteaguas”, según declaraciones recogidas por medios locales.
En su reaparición pública por el Día de la Independencia en Carmen de Areco, Máximo Kirchner se concentró en críticas al modelo económico del presidente Javier Milei: mencionó la deuda externa, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), la eliminación de la zona fría, la caída del consumo de carne y leche, y el faltante de balas y chalecos para la policía. En su discurso, incluyó una frase: “No puede ser que las discusiones solamente pasen por algún hombrecito si se siente bien o mal tratado y no cómo se siente la gente. Ningún dirigente puede decir que es víctima de otro, la única víctima es la gente”.
Del lado de Kicillof, la estrategia es el silencio. Según indicó el sitio PERFIL, el gobernador repitió a su tropa la consigna de no responder a las provocaciones, ni a través de sus intendentes del Movimiento de la Felicidad (MDF) ni de la vicegobernadora Verónica Magario. “No pretendo ganar una discusión, pretendo ganar las elecciones”, habría dicho Kicillof, según fuentes partidarias.
El enojo entre ambos sectores persiste, aunque Máximo Kirchner decidió no escalar el conflicto por el momento. En el peronismo, la unidad electoral se mantuvo en las elecciones legislativas de 2025, pese a las diferencias personales. De cara a 2027, la incógnita es si Cristina Fernández de Kirchner volverá a terciar a favor de la unidad o si las diferencias derivarán en estrategias y candidatos separados.
