Filósofos y analistas examinan el uso público de la crueldad en la política argentina actual, a partir de declaraciones del presidente Javier Milei y referencias a la obra de Judith Shklar.
Judith Shklar, filósofa estadounidense y primera titular de la cátedra John Cowles de la Escuela de Gobierno en la Universidad de Harvard, sostuvo en su ensayo «Poniendo la crueldad en primer lugar» que el daño infligido deliberadamente por quien tiene poder sobre quien no puede defenderse debe ocupar el primer lugar entre los males. Según Shklar, la crueldad desfigura la naturaleza humana, la «afea» y la priva de su razón de ser.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se refirió a la crueldad en su homilía del 9 de Julio de 2024, en presencia del presidente Javier Milei. García Cuerva afirmó: «A veces, como sociedad argentina también recorremos caminos peligrosos. No por cuestiones geográficas, sino porque no nos llevan a ningún buen lugar o nos meten en laberintos sin salida. El camino de la intolerancia, el de los enfrentamientos constantes, el de la descalificación del otro por pensar o ser distinto, el camino de la crueldad hacia los más débiles».
Mónica Cragnolini, doctora en Filosofía y profesora en la UBA, fue una de las primeras en vincular política y crueldad en los inicios del gobierno de Milei. Sostuvo que la Argentina atraviesa una forma de animalización de los seres humanos producto de una violencia estructural, que identificó en tres ejes, entre ellos la crueldad, definida como aquello que goza con el sufrimiento del otro.
El escritor Martín Kohan, en marzo de 2024, declaró que «la crueldad está de moda en la Argentina» porque «cae bien», y que Milei «se regodea» con ella sin costo político, sino con cierta aceptación o admiración en algunos sectores. Kohan desplazó el análisis hacia el receptor: no solo por qué Milei exhibe crueldad, sino por qué una parte de la sociedad la celebra.
En 2024 se publicó «El goce de la crueldad. Argentina en tiempos de Milei», compilado por la psicopedagoga Francis Rosemberg, con autores como Carlos Rozanski, Dora Barrancos y Juan Luis González. El libro enmarca al país en un «estado de excepción» y sostiene que lo novedoso del caso argentino es el uso desinhibido y público de la violencia y el odio, con «regodeo obsceno» y «goce sádico» de la crueldad ejercido por quienes deberían tener la responsabilidad opuesta.
El 26 de junio de 2025, durante una cena de recaudación para la campaña legislativa de La Libertad Avanza en el Yacht Club de Puerto Madero, Milei declaró: «¡Sí, soy cruel! Soy cruel con los ‘kukas’ inmundos, con los gastadores, con los empleados públicos, con los estatistas y con los que les rompen el orto a los argentinos de bien». La frase se viralizó y generó repudio en varios analistas.
El politólogo Ezequiel Ipar, en el ensayo colectivo «Desquiciados» compilado por Alejandro Grimson, sostiene que la irrupción de Milei no es un accidente coyuntural, sino síntoma de una fragilización más profunda de la democracia. Ipar argumenta que esa derecha no solo gobierna con dureza: construye la crueldad como práctica política deliberada, como un modo de cosificar, humillar y provocar sufrimiento en el adversario.
