La obra «Osamenta y Patria», escrita y dirigida por un dramaturgo egresado de la EMAD, se estrenó en el Teatro del Pueblo. La pieza aborda temas como la idea de patria, el viaje y la diferencia a través de un relato de carretera ambientado en la pampa.
La obra «Osamenta y Patria» se estrenó en el Teatro del Pueblo. El espectáculo, según su autor, aborda temas como la idea de patria, el viaje, la búsqueda y la diferencia. El texto señala que los personajes tienen características particulares que los convierten en «artefactos únicos», y que esa singularidad se manifiesta tanto en cada individuo como en el sistema de relaciones que los une.
La estructura narrativa se inspira en el relato de carretera, también conocido como «road movie». El autor menciona «La Odisea» como origen de este tipo de historias, donde en el camino se cruzan diversos personajes que construyen episodios y luego continúan el viaje.
La trama comienza con una carreta que cruza la pampa. En ella viajan un baqueano que guía a los personajes, Tránsito (su mujer) y una paleontóloga llamada Catalina Raush. Tienen la misión de llevar a Catalina hasta un fortín en busca de una osamenta particular: el esqueleto de una especie de vaca voladora del período mesozoico. En el camino se encuentran con dos maestras del siglo XIX que vagan perdidas en la llanura, a quienes sus alumnos llaman «personas sin luz». También se topan con Marianito, un cacique indio que habla con los animales y sueña con vivir en la ciudad como un porteño. Al llegar al fortín, conocen a Lezama, un cabo que mantiene el orden y la limpieza, y a Gutiérrez, un capitán que está cavando la zanja de Alsina y que, al hacerlo, desentierra la osamenta junto con otros objetos como teclas de piano, porrones de ginebra, relojes de arena y espuelas. El capitán, por su contacto con la tierra, solo habla en verso.
La obra plantea una hipótesis central: «¿Qué es la patria? ¿Cómo se habita eso que llamamos patria?» Según el autor, la respuesta se construye desde la farsa y la carcajada, en oposición a la solemnidad del teatro «serio». Los personajes, al viajar tierra adentro y regresar a la ciudad, sugieren que ellos también son la patria, y que esta, gracias a su presencia y diferencia, es también una farsa.
