Un sondeo de BTG Nexus indica que Luiz Inácio Lula da Silva obtendría 41% de los votos y Flavio Bolsonaro 37% en una eventual primera vuelta, reduciendo la diferencia de siete a cuatro puntos respecto a la semana anterior.
Una nueva encuesta de la consultora BTG Nexus, publicada este [fecha], reveló una reducción en la distancia entre el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flavio Bolsonaro, en intención de voto para la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Según el sondeo, Lula obtendría 41% de los votos, mientras que Bolsonaro alcanzaría 37%, lo que implica una diferencia de cuatro puntos, menor a los siete puntos registrados en la encuesta anterior, realizada una semana atrás.
El informe de BTG Nexus se suma a otras mediciones, como la de Atlas Intel, que muestran a Lula manteniendo el liderazgo en intención de voto. Analistas políticos brasileños señalan que el candidato de ultraderecha enfrenta desafíos para consolidar su candidatura de cara a la primera vuelta.
Uno de los principales problemas identificados es la dificultad de Flavio Bolsonaro y su partido, el Partido Liberal (PL), para atraer a sectores de la derecha no radical. A un día del plazo para oficializar la fórmula vicepresidencial, aún no se ha anunciado quién acompañará al senador. Fuentes políticas indican que no se ha logrado un acuerdo con partidos de centroderecha. Tampoco se ha concretado una aparición pública conjunta con su madrastra, Michelle Bolsonaro, candidata al Senado por el mismo partido, con quien mantuvo una discusión pública por comentarios considerados machistas. El electorado femenino, mayoritario en Brasil, muestra una preferencia por Lula en las encuestas.
En un acto de campaña, Lula declaró: «Seré candidato otra vez, tengo 80 años, pero siento la energía de cuando tenía 30».
La falta de alianzas del bolsonarismo con el centro se atribuye, según analistas, al temor de los partidos de centroderecha a que surjan nuevos casos de corrupción vinculados al senador Flavio Bolsonaro y al banquero Daniel Vorcaro, preso por estafas. También se menciona que estos partidos buscan mantener su mayoría en el Congreso y, para ello, estarían dispuestos a negociar con el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, ofreciendo abstenerse de apoyar a cualquier candidato presidencial. La coalición de centroderecha formada por Unión Brasil (UB) y Progresistas (PP) descartó la posibilidad de que la senadora Tereza Cristina sea candidata a vicepresidenta en la fórmula de Flavio Bolsonaro.
En el oficialismo, también existe un caso que podría generar desgaste: el hijo del presidente, Fabio Luis Lula da Silva, conocido como Lulinha, es investigado por presunto tráfico de influencias en licitaciones y compras gubernamentales. A pedido de su padre, Lulinha debe regresar a Brasil para declarar ante la Policía Federal. En el entorno oficial se considera que es preferible enfrentar el caso ahora y no arrastrarlo hasta octubre. Medios brasileños informan que el presidente está seguro de la inocencia de su hijo, ya que su secreto bancario fue levantado en enero y no se han observado irregularidades. Lula declaró al respecto: «Si fuera culpable, tendrá que pagar como todo el mundo».
