El 23 de junio de 1985, el vuelo 182 de Air India, que cubría la ruta Toronto-Delhi, desapareció de los radares cerca de las costas de Irlanda. Murieron 329 personas. Aunque hubo detenciones y juicios, solo una persona fue condenada. La investigación continúa.
El 23 de junio de 1985, el vuelo 182 de Air India, un Boeing 747 que había partido desde Toronto con destino a Delhi, desapareció de los radares cerca de las costas de Irlanda. No se registró ningún llamado de auxilio previo. Los controladores de vuelo en Irlanda intentaron comunicarse sin éxito con la aeronave, según consta en las grabaciones de seguridad.
El avión, que volaba a 9.400 metros de altura, transportaba a 329 personas, en su mayoría ciudadanos canadienses. El operativo de rescate, coordinado por Irlanda, Inglaterra e India, encontró restos del avión y cuerpos. Según declaraciones del capitán naval retirado James Robinson, a los 15 minutos de llegar a la escena era evidente que no había sobrevivientes.
El 24 de junio de 1985, la periodista Kim Bolan publicó una nota en la que vinculaba a ciertas personas como sospechosas. La hipótesis de un atentado con bomba se fortaleció tras la explosión de una valija en el aeropuerto de Narita, en Japón, 54 minutos antes de la desaparición del vuelo 182, que dejó dos muertos y cuatro heridos.
Las investigaciones se centraron en un grupo de militantes sij con residencia en Vancouver, liderados por Talwinder Singh Parmar, de la organización Babbar Khalsa, que buscaba crear una nación sij independiente (Khalistán) en territorio indio. El grupo buscaba venganza contra el gobierno de la India por la operación militar de 1984 en el Templo Dorado.
En noviembre de 1985, fueron allanadas las casas de Parmar y de Inderjit Singh Reyat. Se encontraron sustancias explosivas, pero no hubo pruebas suficientes para condenar a Parmar. Reyat fue vinculado a la compra de un reproductor de audio Sanyo, cuya caja fue hallada entre los restos de la bomba de Narita. En 1991, fue condenado en el Reino Unido a 10 años de prisión por su participación en el atentado de Japón. En 2003, se declaró culpable ante un tribunal canadiense de los cargos relacionados con la construcción de bombas y fue sentenciado a cinco años de prisión. Fue liberado en 2016.
En 2000, las autoridades canadienses ofrecieron una recompensa por información. Ese año fueron arrestados Ripudaman Singh Malik y Ajaib Singh Bagri, acusados de participar en el atentado. En el juicio, los testimonios de testigos fueron desestimados como pruebas y ambos fueron declarados no culpables.
En 2006, se creó una comisión investigadora. El informe final, firmado por el juez John Major en 2010, concluyó que la tragedia fue consecuencia de una “cascada de errores” de las agencias de seguridad canadienses, incluyendo la mala relación entre la Real Policía Montada de Canadá (RCMP) y el Servicio de Inteligencia de Seguridad Canadiense (CSIS). El informe señaló que el CSIS había advertido en 16 oportunidades a la RCMP sobre posibles ataques a vuelos de Air India en las seis semanas previas al atentado, sin que se tomaran medidas concretas. También se indicó que el CSIS destruyó cientos de horas de grabaciones de vigilancia de los sospechosos.
El 3 de junio de 2025, la RCMP difundió un comunicado en el que afirmó: “La investigación continúa. Seguimos investigando cualquier información que aparezca. Si surgiera nueva información que no hayamos recibido en 40 años, la vamos a investigar para develar la verdad”.
De las 329 personas que viajaban a bordo del vuelo 182, solo se recuperaron 131 cuerpos.
