Un enfoque desarrollado por el economista Herbert Simon sugiere que elegir una opción ‘suficientemente buena’ en lugar de buscar la perfección reduce la ansiedad y favorece la finalización de proyectos, según investigaciones en psicología.
El perfeccionismo, entendido como la búsqueda constante de un resultado ideal, puede convertirse en un obstáculo para finalizar tareas, según advierten especialistas en psicología. Revisar un trabajo repetidamente, corregir cada detalle y postergar decisiones son comportamientos asociados a esta tendencia, que en algunos casos genera ansiedad y retrasa el avance hacia nuevos objetivos.
Frente a este escenario, distintos investigadores proponen una estrategia conocida como ‘satisfacción’, un enfoque que permite tomar decisiones de manera más eficiente sin renunciar a la calidad ni conformarse con resultados mediocres. El concepto fue desarrollado por Herbert Simon, economista, psicólogo y profesor de la Universidad Carnegie Mellon, quien lo definió como la elección de una opción suficientemente buena en lugar de buscar indefinidamente la mejor alternativa posible. Sus investigaciones sobre la toma de decisiones le valieron el Premio Nobel de Economía en 1978.
Según la psicología, quienes aplican esta estrategia no buscan lo perfecto, sino aquello que cumple de manera adecuada con sus objetivos. El propósito no es conformarse con cualquier resultado, sino reconocer cuándo una decisión ya satisface lo que realmente se necesita.
Una investigación publicada en la revista científica Psychological Science, que siguió a 548 estudiantes universitarios durante su búsqueda de empleo, encontró que quienes perseguían constantemente la mejor oferta consiguieron salarios alrededor de un 20 % más altos en promedio, pero también manifestaron menor satisfacción con el trabajo obtenido y mayores niveles de estrés, ansiedad y arrepentimiento que quienes aceptaban una opción suficientemente buena.
Las características de esta estrategia incluyen:
- Evita la búsqueda interminable de la mejor opción, que suele implicar comparar alternativas o realizar cambios mínimos que apenas modifican el resultado final.
- Reduce el desgaste mental, ya que revisar una tarea repetidamente consume recursos cognitivos y aumenta la sensación de agotamiento.
- Permite avanzar con mayor continuidad, ya que terminar proyectos genera una sensación de progreso que fortalece la motivación.
- Disminuye el miedo a equivocarse, al aceptar que ningún trabajo será absolutamente perfecto.
- Favorece la toma de decisiones, proponiendo identificar el momento en que una opción ya es suficientemente buena para cumplir su propósito.
- Reduce el arrepentimiento posterior, al disminuir la tendencia a preguntarse qué habría ocurrido si se hubiera elegido otra alternativa.
- Evita usar el perfeccionismo como una forma de postergar, reconociendo cuándo un trabajo ya cumple su objetivo y dejando de invertir tiempo en detalles que ya no aportan valor.
El perfeccionismo no siempre resulta perjudicial. Buscar calidad, esforzarse y cuidar los detalles son características valiosas cuando no interfieren con la capacidad de finalizar tareas o tomar decisiones. La psicología propone cambiar la pregunta: en lugar de preguntarse si un trabajo es perfecto, conviene evaluar si ya cumple con aquello para lo que fue creado.
