El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una medida que permite a los bancos usar hasta el 15% de los depósitos en dólares para otorgar préstamos a empresas que no generan divisas. La decisión, adoptada por el Banco Central, busca reactivar la economía, según el funcionario.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una medida que permite a los bancos utilizar hasta el 15% de los depósitos en dólares para otorgar préstamos a empresas que no generan divisas. La decisión, adoptada por el Banco Central, fue comunicada por Caputo tras una deliberación con el presidente de la entidad, Santiago Bausili.
Hasta el momento, los bancos solo podían prestar dólares a quienes los depositaban. Con la nueva normativa, se flexibiliza la oferta y se habilita a las entidades a destinar una porción de esos depósitos a empresas que no exportan. La medida excluye a particulares.
La decisión generó inquietud en algunos economistas, que advierten sobre el riesgo de una corrida bancaria si los depositantes no encuentran sus fondos. Por ese motivo, el Banco Central impuso condiciones restrictivas: los bancos que opten por usar esos dólares deberán aportar capital propio en una proporción mayor que en otros préstamos.
Caputo justificó la medida al señalar que “va a ayudar a reactivar la economía”. El término “reactivar” es utilizado por economistas para describir una situación de actividad aletargada o con crecimiento desacelerado. El ministro admitió así que la economía necesita un impulso, en línea con las preocupaciones por la caída de la recaudación de impuestos como el IVA y el Impuesto al Cheque.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un informe en el que elogió la política fiscal del Gobierno, pero incluyó una nota al pie que señala que, si se calcularan los intereses de la deuda de manera convencional, el déficit global ascendería al 0,8% del PBI.
La medida se da en un contexto de caída del nivel de actividad, que afecta a sectores como la construcción, la industria y el comercio. También se registra una reducción del poder adquisitivo de los salarios, por el aumento de los servicios públicos y el endeudamiento de las familias.
