Héctor Carreto, de la constructora Equimac SA, testificó en el juicio por los Cuadernos de las Coimas que mantuvo un encuentro con el financista Ernesto Clarens con el fin de gestionar pagos atrasados. Clarens, imputado como arrepentido, admitió haber recaudado 30 millones de dólares.
En el marco del juicio oral por la causa conocida como Cuadernos de las Coimas, el empresario Héctor Carreto, de la constructora Equimac S.A., declaró este martes como testigo y afirmó que se reunió con Ernesto Clarens, financista vinculado a los expresidentes Néstor y Cristina Kirchner, con el objetivo de destrabar pagos atrasados de la obra pública.
Carreto relató que, ante una situación financiera apremiante, acudió al encuentro junto a su socia Marcela Sztenberg, por recomendación de Eduardo Herbón, otro socio de la firma que falleció. Según su testimonio, la reunión se realizó en oficinas de Puerto Madero y duró pocos minutos. “Fue una reunión que duró muy poquitos minutos. Sí me acuerdo de que no nos vinimos con ninguna solución”, declaró.
El testigo indicó que Clarens les ofreció descontar certificados de obra, propuesta que no consideró adecuada. “Nos contestó que no podía hacer mucho. Lo que sí me acuerdo es que salí con las manos vacías”, agregó.
La fiscalía sostiene que, entre 2003 y 2015, funcionarios habrían utilizado la demora o congelamiento de pagos de obra pública como mecanismo de presión para recaudar dinero de empresarios. Clarens, que no ocupó cargos formales en el Estado, está acusado de actuar como nexo entre empresarios del área vial y el matrimonio Kirchner. En su declaración como arrepentido, admitió haber recaudado aproximadamente 30 millones de dólares, que habría entregado a Daniel Muñoz, secretario de Néstor Kirchner, o a José López, secretario de Obras Públicas.
Durante su indagatoria en el juicio, realizada en marzo, Clarens optó por no declarar y se remitió a lo manifestado en la instrucción, a cargo del fiscal Carlos Stornelli. Para la fiscalía, Clarens fue un engranaje clave en el sistema de recaudación ilegal, en ocasiones cambiando pesos por dólares. Sus oficinas estuvieron en el microcentro porteño y luego en Puerto Madero.
Cuando Carreto se disponía a detallar el encuentro, el Tribunal le advirtió que podía negarse a declarar para no autoincriminarse. El testigo manifestó no tener inconvenientes y aseguró que no obtuvo ningún resultado de la reunión.
Además, Clarens estuvo vinculado al entramado empresarial de Lázaro Báez, aunque Báez no forma parte de esta causa. Según la fiscalía, ambos habrían organizado un esquema de lavado de dinero proveniente de la obra pública.
En la misma jornada, declaró el exministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo, quien afirmó desconocer la dinámica del área de Transporte antes de 2012, cuando asumió su cargo tras la tragedia de Once.
