El director de Aleph Energy analizó el escenario energético global, el crecimiento de la demanda y las oportunidades que tiene la Argentina para aprovechar sus recursos y desarrollar proyectos a largo plazo.
El director de Aleph Energy, Daniel Dreizzen, expuso durante un panel del Summit de Energía organizado por este medio sobre el escenario energético global y las oportunidades para la Argentina.
Dreizzen afirmó que todos los continentes demandan energía y que América del Norte es el único que aceleró su demanda durante el último año, principalmente por los data centers. Señaló que todos los tipos de energía registraron un crecimiento, con especial avance del gas natural, cuya demanda creció alrededor de 6% anual durante la última década y que, según explicó, se está convirtiendo en un commodity (Gas Natural Licuado, GNL).
El petróleo continúa siendo la principal fuente de energía a nivel mundial, seguido por el gas natural y el carbón. Dreizzen sostuvo que el 86% de la matriz energética mundial está compuesta por fuentes fósiles y que, pese a la discusión sobre la transición energética, los números muestran que no es fácil cambiar de sistema.
El especialista destacó la creciente electrificación del mundo: mientras la demanda total de energía creció 1,4%, la demanda eléctrica aumentó alrededor de 3%. Un 15% de ese crecimiento está vinculado con la expansión de los data centers y la inteligencia artificial. En Estados Unidos, alrededor del 50% del aumento de la demanda eléctrica estuvo explicado por los data centers.
Los principales polos de instalación de data centers se encuentran en Estados Unidos, Europa y China. En el último año, la demanda de electricidad destinada a sistemas de inteligencia artificial creció 20% y representa alrededor del 2,5% de la demanda eléctrica mundial y el 6,5% de la de Estados Unidos.
Dreizzen advirtió que este crecimiento genera problemas en Estados Unidos, como posibles consecuencias sobre las tarifas y preocupación por el impacto en el empleo. Ante esto, algunas empresas comenzaron a desarrollar sistemas de generación independientes de la red eléctrica general.
Otra tendencia observada es la instalación de grandes baterías para gestionar picos de demanda, dado que las fuentes renovables son intermitentes. En Argentina, hay momentos de mayor consumo durante verano e invierno.
Dreizzen habló de una electrificación más que de una transición energética, y señaló que la producción y reservas de minerales críticos se concentran en pocos países. Mencionó que Argentina tiene el triángulo del litio y una tierra subexplotada en minería.
También se refirió a la revolución del shale, ocurrida en Estados Unidos hace 10 años, que modificó el mapa energético global. Estados Unidos pasó de ser un gran importador a proveedor clave de Europa, mientras Medio Oriente orientó sus exportaciones hacia Asia.
Dreizzen definió que la energía es parte de una gran cadena de montaje, con América del Sur como granero y con potencial en minería y energía. Identificó seis grandes oportunidades para Argentina: consolidarse como país petrolero con exportación de petróleo y GNL; profundizar la integración energética con América Latina; usar la energía como motor del desarrollo económico; aprovechar el potencial minero en cobre y litio; desarrollar energías renovables; y atraer inversiones en economía digital, como data centers con energía abundante y de bajo costo.
