El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Judiciales de la provincia de Buenos Aires resolvió apartar de su cargo a Ernesto García Maañón, camarista de San Isidro, tras una acusación por acoso sexual y laboral. La renuncia presentada por el magistrado fue rechazada por el gobernador Axel Kicillof.
El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Judiciales de la provincia de Buenos Aires, presidido por el titular de la Suprema Corte provincial, Sergio Torres, resolvió apartar de su cargo al camarista de San Isidro Ernesto Ángel Anastasio García Maañón. La medida se adoptó en el marco de una acusación por “acoso y conductas inapropiadas contra mujeres”.
La resolución se basó en una presentación del Ministerio Público que atribuyó al magistrado seis hechos: malos tratos reiterados hacia empleados y funcionarios, utilización indebida de recursos del Estado, trato irrespetuoso hacia superiores, intentos de influir en testigos y delegación irregular de la firma digital. El Jurado convocó a una nueva audiencia a realizarse en los próximos 90 días.
El magistrado había presentado su renuncia en julio de 2025, pero el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, no la aceptó, lo que permitió la sustanciación del proceso de enjuiciamiento.
Según consta en la denuncia, García Maañón envió mensajes con contenido de carácter inapropiado a una funcionaria de la Cámara, entre ellos: “La noche es como el vino: te desinhibe. La noche es deseo, la pasión, la aventura” y “Con que cenemos juntos me basta. Por mí, podés venir desnuda, jaja”.
La denuncia se originó en abril de 2025, cuando la funcionaria difundió un audio de ocho minutos enviado por el camarista, en el que expresaba su interés personal y sexual. La denunciante realizó una presentación ante la Subsecretaría de Control Disciplinario de la Suprema Corte y luego ratificó su denuncia ante el fiscal José Amallo.
En su testimonio, la denunciante describió un episodio ocurrido en el despacho de García Maañón en abril de 2025, tras aceptar una invitación a cenar. Según su relato, el magistrado la tomó de la cintura y deslizó su mano hacia sus glúteos, ante lo cual ella se apartó. El camarista le habría dicho “Solo quería verte”, y la funcionaria respondió “Bueno, ya me vio”.
