La fecha conmemora a Isabel Flores de Oliva, primera santa de América, y coincide con la leyenda de la tormenta que habría protegido Lima en 1615.
Isabel Flores de Oliva, conocida como Santa Rosa de Lima, fue una laica dominica del siglo XVII. Nació en Lima, Perú, el 20 de abril de 1586 y falleció el 24 de agosto de 1617. La Tormenta de Santa Rosa está asociada a esta figura por una leyenda popular que le atribuye la salvación de la ciudad de Lima en 1615, cuando sus rezos habrían invocado una tormenta que dispersó la flota de piratas holandeses que pretendía atacar el territorio.
Quién fue Santa Rosa de Lima
Se considera a Santa Rosa de Lima como la primera santa de América. Su vida se caracterizó por la fe, la austeridad y la dedicación a los más necesitados. Desde joven manifestó su deseo de consagrarse a Dios y transformó la casa de sus padres en un refugio para asistir a chicos y ancianos. A los 20 años, inspirada por la vida de Santa Catalina de Siena, ingresó en la Tercera Orden de Santo Domingo.
Según el sitio Vatican News, Santa Rosa de Lima es «la primera Santa canonizada del Nuevo Mundo y es la patrona del Perú, de América, de las Indias y de Filipinas». En 1668 fue beatificada por el Papa Clemente IX. El mismo sitio agrega: «Es invocada como patrona de los floristas y jardineros, contra las erupciones volcánicas y en caso de heridas o para solucionar conflictos familiares».
Por qué se celebra el 30 de agosto
La celebración de Santa Rosa de Lima se realizaba el 24 de agosto, día de su fallecimiento. Sin embargo, al canonizarla, el papa Clemente X trasladó su fiesta al 30 de agosto para que no coincidiera con la de San Bartolomé Apóstol. Esta modificación se incorporó al calendario litúrgico romano en 1671 y desde entonces la Iglesia Católica realiza la celebración en gran parte del mundo.
El mito de la tormenta
En 1615, buques neerlandeses llegaron al puerto del Callao con la intención de atacar Lima. Según la leyenda, Santa Rosa reunió a las mujeres de la ciudad en la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario para orar por la salvación de Lima. Se subió al altar, se ofreció para defender a Cristo y las naves finalmente se retiraron. En Lima se la representa sosteniendo la ciudad con un ancla. En Argentina, Uruguay y Paraguay se le atribuye el origen de la llamada «Tormenta de Santa Rosa», un fenómeno natural que ocurre a fines de agosto.
