Un informe de la consultora LP Consulting indicó que las exportaciones crecieron 22,9% y el superávit comercial superó los US$ 16.000 millones. El estudio señala dudas sobre la sostenibilidad del desempeño hacia 2027.
Entre enero y julio, las exportaciones argentinas de bienes superaron los US$ 58.000 millones, un incremento de 22,9% respecto del mismo período de 2025, mientras que las importaciones cayeron 3,5%. El resultado fue un superávit comercial de US$ 16.000 millones, más de cuatro veces el registrado un año atrás, según un informe de la consultora LP Consulting al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
El documento sostiene que «detrás de la foto auspiciosa conviven una campaña agrícola irrepetible, una mejora de precios internacionales que puede revertirse y un cambio estructural en la matriz exportadora que sí parece estar para quedarse: energía y minería».
El informe desagrega el aumento exportador en sus componentes de precio y cantidad. De los aproximadamente US$ 10.900 millones adicionales exportados, cerca de US$ 5.000 millones corresponden a mayores volúmenes físicos y algo más de US$ 5.000 millones a mejores precios internacionales.
«El componente de cantidades tiende a ser más persistente en el tiempo —una vez que se expande la producción de petróleo o litio, esa capacidad no desaparece de un año para el otro—, mientras que el componente de precios internacionales es, por definición, más volátil y está sujeto a ciclos que Argentina no controla», señala el estudio.
El complejo sojero tuvo una incidencia marginal: harina, pellets y aceite de soja explicaron en conjunto unos US$ 300 millones del incremento total. En contraste, las exportaciones de petróleo crudo treparon 59% interanual hasta los US$ 5.722 millones, aportando casi una quinta parte del crecimiento exportador. El oro sumó cerca de US$ 975 millones impulsados casi enteramente por el precio internacional, y el litio agregó US$ 760 millones combinando mejores cotizaciones con un salto de casi 60% en las cantidades vendidas. Entre combustibles, energía y manufacturas industriales se explica el 57% del incremento exportador del año.
Las exportaciones agroindustriales alcanzaron un récord de 74 millones de toneladas en siete meses, con un trigo que exportó 53% más en cantidades pese a precios 9% inferiores. El informe atribuye esta campaña a condiciones climáticas favorables y señala que, por ser excepcional, es difícil que se repita con la misma intensidad.
Respecto de la sostenibilidad hacia 2027, el trabajo indica que las proyecciones para la campaña 2026/27 anticipan una producción de trigo y un saldo exportable sensiblemente inferiores a los del ciclo actual, con cierta normalización también en maíz. La Bolsa de Cereales de Rosario estima una caída de aproximadamente 5% en el volumen de la próxima campaña gruesa, en un escenario condicionado por El Niño.
El informe añade que buena parte de la mejora en precios internacionales de petróleo, oro y otros commodities podría revertirse parcial o totalmente, ya que responde a dinámicas de mercados globales ajenas a la política económica local.
«El contrapeso más sólido está en energía y minería. La producción petrolera argentina —de la mano de Vaca Muerta— tiene una trayectoria de expansión que no depende exclusivamente del precio internacional, y lo mismo ocurre con el litio, donde existe una oferta física en crecimiento que puede sostener mayores volúmenes exportados independientemente de lo que hagan las cotizaciones», concluye el documento.
A esto se suma una reducción gradual de los derechos de exportación, que si bien no explica el salto ya ocurrido, puede mejorar progresivamente la competitividad exportadora en los próximos años.
