La especialista en colorimetría Heidi Andrade explica que la elección del labial depende de la estación cromática de cada persona y que el llamado ‘efecto pintalabios’ influye en cómo las personas se perciben a sí mismas.
«Los labios dicen muchísimo de nosotras», afirma Heidi Andrade, experta en colorimetría. La especialista sostiene que el color del labial puede modificar la percepción de un rostro y también la forma en que una persona se siente al mirarse al espejo.
Andrade menciona ejemplos de la historia del cine: Marilyn Monroe convirtió sus labios rojos en una seña de identidad, mientras que Audrey Hepburn, en su papel de Holly Golightly en Desayuno con diamantes, utilizó tonalidades rosadas y melocotón. «Los colores dicen muchísimo y a veces nos hacen sentir o pensar cosas sin ni siquiera ser conscientes», declara Andrade.
El efecto pintalabios
La experta se refiere al fenómeno conocido como lipstick effect o «efecto pintalabios», asociado a la tendencia a mantener o incrementar pequeños gastos en belleza durante períodos de incertidumbre económica, mientras se reducen compras de mayor importe. Una de las interpretaciones de este fenómeno es que un cosmético puede proporcionar gratificación con un desembolso relativamente pequeño.
Andrade afirma que, en días en que ha descansado poco, recurrir a labiales que sabe que funcionan con su colorimetría —en su caso, determinados rojos o corales— cambia su percepción frente al espejo. «Automáticamente me siento mucho más guapa, me siento mucho mejor», declara.
Según la experta, la psicología del color también influye: un rojo vibrante puede transmitir seguridad y poder; los nude y marrones proyectan calma, naturalidad y sofisticación; rosas y corales evocan frescura, optimismo y cercanía; y vinos y borgoñas aportan carácter, misterio y elegancia.
La frase más repetida
Andrade aborda una de las frases más comunes frente a un expositor de maquillaje: «A mí el rojo no me queda bien». Su respuesta es: «No es que el labial rojo no te quede bien, es que todavía no has encontrado el tono adecuado». La experta explica que existen rojos cálidos y fríos, brillantes y apagados, vibrantes y profundos, y lo mismo ocurre con rosas, marrones, nude o borgoñas.
Andrade relata el caso de una clienta convencida de que no podía usar rojo. Su colorimetría era fría, pero los rojos que había probado eran cálidos y hacían que percibiera su rostro más apagado. Al encontrar un rojo que armonizaba con sus características, el resultado fue diferente. La experta concluye que no se trata de renunciar a un color, sino de encontrar la versión adecuada para cada persona.
¿Qué es la estación cromática?
En colorimetría, primavera, verano, otoño e invierno no se refieren a la estación favorita ni al momento de nacimiento, sino a clasificaciones que establecen qué familias de colores armonizan con las características naturales de cada persona. Para determinar la estación cromática se consideran rasgos físicos como el subtono de la piel, los ojos, el cabello, la temperatura, la intensidad, la profundidad y el contraste.
Andrade señala que no siempre es sencillo averiguarla mirándose al espejo y que un análisis profesional permite observar cómo responde el rostro ante diferentes temperaturas, intensidades y profundidades de color. La experta advierte que pertenecer a una estación cromática no se reduce a reglas como «las rubias son primavera» o «las morenas son invierno»; es la combinación de características la que determina el resultado.
Un labial para cada estación cromática
Andrade afirma que las tendencias actuales permiten jugar prácticamente a todas las estaciones. «Esta temporada estamos de gracia todas», bromea. Para las mujeres otoño —con piel de subtono cálido, cabello castaño, cobrizo o dorado y ojos en tonalidades cálidas—, la experta destaca los nude caramelo y los marrones cacao, tonos cálidos y envolventes que armonizan con las características de esta estación.
La experta concluye que seguir las tendencias no significa usar exactamente el mismo labial que se ve en una pasarela, una celebridad o una amiga. «La tendencia no consiste solo en llevar el color de moda, sino en encontrar el tono que armonice con nuestra colorimetría y que refleje cómo queremos sentirnos y qué queremos transmitir», declara Andrade.
El texto finaliza señalando que el poder de una barra de labios reside en descubrir cuál es el rojo, el rosa o el borgoña propio, y que entre dos tonos aparentemente idénticos puede estar la diferencia entre llevar un color bonito y encontrar el labial que haga verse y sentirse mejor.
Mayka J. de Aranoa
