La denunciante, que usó el seudónimo Rebeca, detalló los motivos que la llevaron a aceptar una reparación de 30 millones de pesos y la inhabilitación profesional del ginecólogo, acusado por un hecho ocurrido hace 28 años en Corrientes. La causa se cerró sin juicio oral.
La denunciante en la causa por abuso sexual contra el ginecólogo Gerardo Dahse, cuya identidad se mantiene en reserva bajo el seudónimo de Rebeca, explicó los motivos que la llevaron a aceptar el acuerdo económico que puso fin al proceso judicial. La decisión fue homologada la semana pasada en una audiencia virtual, antes del inicio del juicio oral en la Justicia de Corrientes.
El acuerdo establece una reparación económica de 30 millones de pesos para la víctima y la inhabilitación profesional definitiva del médico, quien cumple una pena de 7 años de prisión por otra condena previa.
En declaraciones a Radionord, Rebeca afirmó que el factor determinante para aceptar el acuerdo fue poner fin a un prolongado desgaste físico y psicológico que ponía en riesgo su estabilidad laboral y su salud. La mujer reside en España desde hace tres años, tras divorciarse, y afrontaba el proceso sin apoyo familiar directo, al cuidado exclusivo de su hija de casi 10 años. Debía cubrir costos de asistencia para responder a los requerimientos del tribunal mientras cumplía horarios exigentes en un casino.
La incertidumbre sobre los plazos del debate oral representaba una amenaza para su continuidad laboral. «Quería cerrar esto ya de una vez y poder continuar con mi vida», declaró Rebeca. Y agregó: «Podés estar dos años en un juicio y que no llegues a nada. Realmente yo tenía mucho miedo de eso».
La denunciante aclaró que el aspecto económico no fue la motivación principal del pacto y que los fondos quedaron bajo la administración de su madre. «Mi único deseo era que él no trabaje más de esto. Para mí ya era suficiente que el tipo no trabaje más de eso», aseveró en referencia a la inhabilitación para ejercer la medicina.
La propuesta de la defensa se presentó pocas horas antes del inicio de las audiencias, lo que obligó a una definición apremiante cruzada por el huso horario europeo. Tras rechazar un ofrecimiento inicial, las partes acordaron duplicar la suma e imponer al acusado el pago de las costas del proceso y los honorarios de la querella. Las tensiones del momento le provocaron, según relató, severas crisis de ansiedad, migrañas y náuseas.
Durante la audiencia de homologación por videollamada, la víctima ratificó el acuerdo y pudo ver al acusado a través de la pantalla. «Él no levantó la mirada en ningún momento. Tenía mucha bronca y lo miraba y decía que así tiene que estar, con la cabeza agachada», recordó.
Frente a los cuestionamientos en redes sociales por el cierre de la causa, la mujer concluyó: «Cuando cortaron la llamada, sentí que me había sacado una mochila gigante del hombro. Ahora yo siento que estoy sanando».
