Propietarios y empleados de centros de polo reportan sustracción de ejemplares que son trasladados a pie hasta zonas de faena clandestina. La Municipalidad de Pilar informó que recuperó los animales de Jorge Maikes e investiga el caso. El Ministerio de Seguridad bonaerense no respondió consultas.
En los partidos de Cañuelas y Pilar, propietarios y empleados de centros de polo denunciaron el robo de caballos que luego son trasladados a pie y faenados en circuitos clandestinos. Según los testimonios, los animales son llevados entre 30 y 40 kilómetros hasta zonas como La Matanza, donde se los mata sin control bromatológico y su carne se distribuye en chorizos, carne picada y milanesas.
Jorge Maikes, dueño del centro de polo La Fija, declaró que le robaron cuatro de sus mejores yeguas. «Todos saben que atravesaron la ruta 25, encontraron todo el recorrido. En dos quintas de productores bolivianos los ven pasar, pero nadie se anima a denunciar, tienen miedo», afirmó. Abel, empleado del mismo establecimiento, describió la modalidad: «Primero entran con los galgos a cazar y ahí miran cómo es el movimiento. Después, esperan a que se apaguen las luces de las caballerizas. Se sabe perfectamente adónde van, adónde los llevan, adónde los faenan».
Los damnificados señalaron que los caballos de polo son mansos y fáciles de llevar. «Están acostumbrados a estar entre gente, no le tienen miedo al humano y los pueden agarrar y llevar de tiro fácilmente durante 30 o 40 kilómetros», explicó Abel. Otra propietaria siguió durante cinco horas a sus caballos robados en Cañuelas y aún no los encontró.
Según los relatos, cuando los delincuentes detectan peligro, dejan a los animales maneados y sin agua ni comida durante dos días. «Es horrible la manera en que se matan los caballos y lo que sufren. Esperan hasta la medianoche, los atan, los dejan enfriar, y después los faenan. No hay control bromatológico», agregó Abel.
Ignacio Tonoli, que vive en Argentina desde hace un año tras residir en Francia, sufrió el robo de sus caballos en Cañuelas. «Existen circuitos, mercado. Y todos conocen todo. Es una cuestión de decisión política. De que los quieran agarrar. Por eso decimos que la provincia está liberada. Hacen solo pequeños gestos. Son los vecinos los que se organizan», declaró. Tonoli creó la aplicación «Alerta Equina» para difundir casos.
Los damnificados sostienen que el delito es estructural y que debería ser tipificado como asociación ilícita. «El abigeato conlleva de uno a ocho años de prisión. Con buena conducta, en poco tiempo están afuera, cuando los agarran. Y los caballos nunca aparecen vivos», afirmaron.
Consultada por LA NACION, la Municipalidad de Pilar respondió que se encontraron los caballos de Maikes y que se lleva a cabo la investigación. Voceros del Ministerio de Seguridad bonaerense prefirieron no responder.
Tonoli destacó que, por primera vez, intervienen la Policía Judicial, la oficina de Delitos Ambientales del Ministerio Público bonaerense y la Intendencia de Delitos Complejos y Crimen Organizado.
