Agustina López Garrón y Luciano Troentle estarán a cargo de una experiencia práctica en el evento que se realizará el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo de Palermo.
El DeRose Method es un sistema de entrenamiento integral que combina fuerza, flexibilidad, respiración, concentración y meditación a partir de técnicas provenientes de tradiciones antiguas de la India. La disciplina será parte del Bienestar Fest, organizado por LA NACION y OSDE, que se realizará el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo de Palermo.
Agustina López Garrón y Luciano Troentle estarán a cargo de una experiencia práctica en la que los participantes podrán acercarse al método y probar algunas de sus herramientas. La actividad está pensada como un recorrido que comienza en el cuerpo y suma progresivamente otras dimensiones de la práctica.
Se trabajará fuerza, movilidad y flexibilidad a través de técnicas corporales, acompañadas por respiración consciente y un momento final de concentración y meditación. La propuesta busca que quienes participen puedan experimentar cómo distintas herramientas se integran en una misma práctica y llevarse recursos aplicables fuera de la clase.
Un entrenamiento que va más allá del cuerpo
El DeRose Method propone entrenar distintas capacidades de manera simultánea. El trabajo corporal incluye técnicas de permanencia isométrica, que permiten desarrollar fuerza y tonicidad mientras se busca conservar la movilidad y la flexibilidad. A esto se suman ejercicios que apuntan a ampliar el rango de movimiento y desarrollar un cuerpo más ágil.
La respiración ocupa un lugar central como herramienta para desarrollar una respiración más consciente y eficiente, y también para trabajar la atención y la regulación interna. Las técnicas de concentración y meditación completan la práctica y buscan entrenar la capacidad de sostener el foco y aquietar la actividad mental.
Las diferentes técnicas se realizan de manera encadenada. En lugar de repetir una misma posición varias veces, se van enlazando unas con otras de manera fluida, integrando movimiento, respiración y concentración. Así, mientras el cuerpo se mueve, la atención permanece puesta en lo que está sucediendo.
Esa combinación también permite trabajar la interocepción, es decir, la capacidad de registrar lo que ocurre dentro del propio cuerpo: las sensaciones, la respiración, los ritmos y los diferentes estados corporales. Con una mayor percepción de esas señales, la propuesta busca que cada persona pueda reconocer con más claridad cómo se manifiestan el estrés y las emociones a nivel físico.
Esforzarse sin forzar
Una idea que atraviesa la práctica es esforzarse sin forzar. Las técnicas corporales invitan a explorar los propios límites, pero sin sobrepasarlos. El objetivo no es llegar de inmediato a una determinada postura o hacer algo difícil a cualquier costo, sino aprender a sostener el esfuerzo y ampliar progresivamente las propias capacidades.
En ese sentido, el entrenamiento puede convertirse también en una forma de observar cómo respondemos frente a un desafío. Qué sucede cuando algo cuesta, cómo se sostiene la concentración, cuándo aparece la necesidad de abandonar y qué recursos hay para continuar son algunas de las preguntas que propone la práctica.
Por eso, la experiencia no está pensada solamente para quienes buscan mejorar su condición física. La propuesta apunta a desarrollar herramientas que puedan trasladarse a otros ámbitos: sostener la atención, reconocer lo que pasa en el propio cuerpo, atravesar una situación exigente y responder de una manera más consciente.
Después de una clase, es habitual experimentar una sensación de mayor liviandad y energía. Pero el objetivo del método va más allá de cómo se siente el cuerpo al terminar el entrenamiento. La intención es que lo trabajado durante la práctica pueda acompañar también la vida cotidiana y que cada persona pueda reconocer, poco a poco, nuevos recursos para afrontar sus propios desafíos.
