El evento se realizó el 30 de septiembre y el 1 de octubre en el Centro de Convenciones Córdoba. La empresa compartió experiencias y materiales desarrollados para responder a distintos ambientes y objetivos productivos.
El Congreso Internacional de Maíz se realizó el 30 de septiembre y el 1 de octubre en el Centro de Convenciones Córdoba. El evento reunió a productores, asesores, investigadores y empresas para analizar los principales desafíos del cultivo.
En ese marco, SUPRA Semillas compartió experiencias y presentó materiales desarrollados para responder a distintos ambientes y objetivos productivos.
“Hoy no alcanza con buscar potencial de rendimiento. Cada ambiente tiene desafíos distintos y la clave pasa por elegir la genética adecuada para cada situación y acompañarla con decisiones de manejo que permitan expresar ese potencial”, señaló Justo MacLoughlin, gerente de marca de SUPRA Semillas.
Con más de veinte años de mejoramiento genético de maíz en la Argentina, SUPRA trabaja en el desarrollo de híbridos adaptados a los principales ambientes productivos del país, buscando combinar rendimiento, estabilidad, sanidad y calidad tanto en planteos agrícolas como ganaderos y lecheros.
Alternativas para distintos planteos productivos
La propuesta que SUPRA llevó al Congreso reunió cinco híbridos para diferentes ambientes, fechas de siembra y objetivos productivos. S 3972 VIP3, de ciclo intermedio, combina potencial de rendimiento, estabilidad, comportamiento sanitario, resistencia al vuelco y rápida tasa de secado; S 4450 VIP3 aporta alto potencial y estabilidad, con aptitud para producción de grano y silo; S 7510 VIP3 amplía la propuesta para ajustar la elección de genética a distintos planteos productivos; S 11-762 VIP3 es una alternativa de ciclo corto y doble propósito, para producción de grano o silo; S 19-120 VIP3 está orientado a siembras tardías, con foco en estabilidad y sanidad.
“La elección del híbrido debe partir del ambiente y del objetivo productivo de cada lote. Nuestro compromiso es acompañar al productor con genética, conocimiento y recomendaciones de manejo que le permitan construir planteos más eficientes y estables”, agregó MacLoughlin.
El Congreso fue una oportunidad para intercambiar experiencias y analizar qué decisiones podían generar mayor impacto productivo en una campaña que volvería a poner a prueba la capacidad de adaptación de toda la cadena maicera.
