La esposa y una de las hijas del fallecido confesaron ser las autoras del crimen y fueron imputadas por homicidio agravado por el vínculo. Las mujeres alegan violencia familiar previa.
Un hombre de 43 años fue encontrado muerto en su vivienda del partido bonaerense de Moreno con más de 20 puñaladas y una bolsa de nylon en la cabeza. Su esposa y una de sus hijas confesaron ser las responsables del hecho y fueron detenidas por la Policía Bonaerense.
El hallazgo se produjo el pasado lunes, cuando la Policía recibió un llamado al 911 que alertaba sobre un fallecimiento en una vivienda precaria ubicada en San Nicolás al 3300, en el barrio Atalaya de La Reja. Al llegar al lugar, los efectivos encontraron a Edith Elizabeth Castellano, de 42 años, esposa de la víctima, y a Florencia Anabella Araoz, de 23 años, una de las cinco hijas del matrimonio, en estado de shock.
Sobre la cama se encontraba el cuerpo de Alberto Federico Araoz Arocena, con más de 20 puñaladas en el cuello y el tórax, y una bolsa de nylon colocada sobre su cabeza. A su alrededor había un charco de sangre.
Al dialogar con los agentes, las mujeres manifestaron que la esposa sufría violencia física y psicológica por parte de Araoz Arocena desde hacía años, según informaron fuentes cercanas a la investigación. Las involucradas señalaron que, tras una discusión que incluyó agresiones físicas, ambas asesinaron al hombre.
Fuentes policiales indicaron que no existían denuncias previas por violencia familiar o de género en la Justicia.
Tras la confesión, las mujeres fueron imputadas por el delito de homicidio agravado por el vínculo. Quedaron a disposición de la Justicia y se negaron a declarar ante la fiscal Carina Vanesa Saucedo, de la UFI N°2 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, según reveló el medio local Primer Plano Online.
Ese medio reportó que vecinos de la zona brindaron testimonios e indicaron que el fallecido era un hombre violento, y que constantemente se escuchaban gritos provenientes del hogar cuando se desataban discusiones y episodios de violencia física. Añadieron que la esposa permanecía tapada con diferentes vestimentas para que no se vieran los hematomas que tenía con diversos grados de evolución, y que la hija también presentaba evidencias de golpes y hematomas en su cuerpo. Estos dichos deberán ser corroborados por la Justicia.
