El empresario José Luis Ammaturo analizó en +Perfil el impacto de los costos sobre la industria argentina, la necesidad de reactivar la economía y la retracción de las ventas.
El empresario José Luis Ammaturo se refirió a la situación de la industria argentina en una entrevista con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. Durante el diálogo, analizó las dificultades del sector para sostener su actividad, el impacto de los costos en dólares y la necesidad de impulsar la reactivación económica ante la retracción de las ventas y la capacidad ociosa de las fábricas.
Los costos industriales y el límite para sostener la competitividad
«La industria lo ha absorbido hasta un punto, pero ya llega un momento en que realmente cuesta muchísimo», sostuvo Ammaturo al describir el esfuerzo que realiza el sector para contener los aumentos de precios.
Entre los principales factores que presionan sobre los costos mencionó los servicios, los salarios y la logística. Según explicó, estos componentes continúan encareciéndose incluso en un contexto de estabilidad cambiaria, lo que incrementa los costos medidos en dólares.
«Venimos a las espaldas con valores que estaban por casi 14% menos de lo que era la inflación minorista», señaló Ammaturo al referirse al esfuerzo acumulado por la actividad industrial.
El entrevistado advirtió que el cambio de tendencia de los precios mayoristas podría profundizar los problemas de competitividad. «Llega un punto en que realmente es imposible seguir absorbiendo ese aumento de costos que vamos teniendo mes a mes», afirmó.
La reactivación económica, el desafío pendiente para la industria
Aunque destacó los avances en materia inflacionaria, Ammaturo consideró que la estabilización de los precios no alcanza por sí sola para impulsar el crecimiento económico.
«Todos los industriales aplaudimos de que la inflación esté a la baja, que hoy podamos comparar precios», expresó, y remarcó la importancia de contar con una moneda estable.
Sin embargo, planteó la necesidad de avanzar hacia una nueva etapa de la política económica. «Si creemos que bajando la inflación sola va a crecer la economía, observamos que no, a las claras», sostuvo. Y agregó: «Creo que es hora de empezar a pensar cómo podemos activar la economía».
El problema también se refleja en la capacidad ociosa de las fábricas. Según explicó, las industrias deben sostener una estructura preparada para operar a plena capacidad, aunque una parte importante de las máquinas permanezca inactiva, lo que genera gastos fijos que no se compensan con la producción efectiva.
«Una industria no es 3,6 máquinas solamente funcionando de cada 10, sino que es una estructura para trabajar para 10 máquinas», ejemplificó.
A esa presión se suma la retracción del mercado interno, que reduce el volumen de ventas y dificulta distribuir los costos operativos. «Fundamentalmente es eso, el aumento de costos y la retracción de ventas», concluyó.
