En el programa «QR!», el periodista y divulgador científico Claudio Martínez alertó sobre cómo la inteligencia artificial y la captura de datos pueden debilitar los sistemas democráticos.
En una reciente emisión del programa «QR!» por Canal E, el periodista y divulgador científico Claudio Martínez lanzó una advertencia sobre el avance de la inteligencia artificial (IA) y su impacto en las democracias. «Si la inteligencia artificial captura la conversación, se terminó la democracia», afirmó durante su diálogo con el conductor Pablo Caruso.
Martínez analizó cómo las grandes plataformas tecnológicas recolectan datos de los usuarios a través de cada acción digital —desde búsquedas hasta «me gusta»— y alertó sobre la vigilancia masiva y la manipulación del comportamiento. «Las corporaciones convirtieron la experiencia privada humana en materia prima gratuita», señaló.
El especialista explicó que esos datos no solo mejoran servicios, sino que se utilizan para crear «productos de predicción», sistemas que anticipan y buscan influir en comportamientos futuros. «No solo intentan predecirnos, sino influirnos», advirtió, detallando que esa información se comercializa en mercados donde empresas compran datos sobre conductas para orientar sus estrategias.
Martínez repasó la evolución de Internet, desde sus inicios democratizadores hasta el modelo actual dominado por algoritmos. Destacó el rol de Google en la construcción de perfiles detallados de usuarios, y luego el desarrollo de redes sociales con técnicas como el microtargeting, que permite dirigir mensajes específicos a grupos segmentados, incluso en política.
Recordó que estas herramientas ya influyeron en procesos electorales como el Brexit y campañas en varios países, mediante fake news, videos manipulados y estrategias digitales que alteran el debate público. «La democracia es conversación. Si esa conversación es capturada, el sistema se debilita», insistió.
Para Martínez, el principal problema es la asimetría de información: las plataformas saben cada vez más sobre los usuarios, mientras su funcionamiento es opaco. Esto puede afectar la libertad individual: «Si no tenemos capacidad de decidir libremente, se termina la ciudadanía». También advirtió sobre el creciente poder de las grandes tecnológicas, que compiten con las instituciones democráticas tradicionales.
Finalmente, planteó que la regulación es un desafío global que no puede resolverse a nivel nacional. «Si no hay decisiones globales, no va a haber soluciones», concluyó, llamando a los líderes políticos a tomar un rol activo frente al avance de estas tecnologías.
