El periodista Ariel Maciel analizó el impacto del atraso cambiario en las exportaciones, la actividad económica y las expectativas empresarias, en un contexto de dólar oficial a $1.440 y creciente incertidumbre sobre la competitividad argentina.
El periodista de Editorial Perfil, Ariel Maciel, dialogó con Canal E y evaluó, con el dólar oficial en $1.440 y crecientes dudas sobre la competitividad argentina, el impacto del atraso cambiario en exportaciones, actividad económica y expectativas empresarias.
“El tema del dólar es parte de la discusión cotidiana de los empresarios”, afirmó Maciel, y explicó que la preocupación se intensifica porque “el mercado interno está realmente muy caído y no hay algo que pueda llegar a mostrar mejora en el corto tiempo”.
Uno de los ejes centrales fue la percepción empresarial sobre el tipo de cambio. Según desarrolló, aunque muchos lo plantean en privado, pocos se animan a decirlo públicamente. “Le escribo muchísimo al tema del atraso cambiario”, sostuvo, y remarcó que, “cuando terminás charlando, dice, bueno, sí, hay un atraso”.
Sobre cuál sería un nivel de equilibrio, Maciel reveló una definición fuerte del sector exportador: “Para algunos el dólar, bueno, obviamente creen que está por encima de los $2.000, sin ningún tipo de duda. El consenso está por ahí”. Incluso fue más allá: “Muchos dicen, ojo, no vaya a ser cosa que Brasil llegue a devaluar porque ahí sí, definitivamente, el contexto con el real realmente va a ser muy difícil”.
Sobre la magnitud del desfasaje, citó una estimación que circula entre privados: “Para algunos creen que incluso está entre un 60 y un 70% atrasado el dólar”.
El entrevistado vinculó el atraso cambiario con la pérdida de competitividad y el deterioro de los números empresarios. “En medio de todas estas situaciones cómo impacta en la generación de riquezas para poder exportarlas. Y en ese contexto los números ya no están cerrando por ningún lado”, advirtió.
También cuestionó la lectura positiva del saldo comercial: “La balanza comercial demostró que cada vez se importa menos, o sea, es positiva, pero no es positiva en términos de bonanza económica”.
