El nuevo Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) promete reducir costos y fomentar la tecnificación en el agro argentino, con foco en proyectos de riego. Juan Amboldi, socio gerente de Galam Agro, detalló sus tres ejes principales.
El socio gerente de Galam Agro, Juan Amboldi, evaluó en Canal E que la reglamentación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) abre una nueva etapa para el agro argentino, especialmente para proyectos vinculados al riego.
“El RIMI tiene tres ejes fundamentales”, señaló Amboldi. En primer lugar, destacó la reducción de costos energéticos: “Reduce la alícuota de IVA del 27% y hoy pasa alrededor del 10, 10,5%”, lo que “evita los créditos excesivos de IVA que se iban generando y acumulando, y que el productor terminaba pasando a costos”.
El segundo punto, considerado central, es el incentivo financiero. “La amortización acelerada lo que puede hacer en el siguiente balance es pasar justamente a pérdida el total de la inversión”, explicó, contrastando con el esquema previo donde “se hacía una amortización tradicional en cinco años”. Este cambio corrige distorsiones que “estiraba mucho el tema de los plazos y con las tasas se licuaba un poco ese efecto”.
En tercer lugar, Amboldi subrayó un aspecto aún en proceso: “La devolución de créditos de IVA luego se puede pedir la devolución, no queda como crédito, sino que ARCA debería devolver ese crédito”.
El nuevo régimen ya genera expectativas concretas. En este contexto, afirmó que el impacto en costos puede ser significativo: “Se piensa que se va a estar reduciendo aproximadamente entre un 10 o un 12% el costo de producción por hectárea”.
Este incentivo está acelerando el interés por tecnificación. “Nos asombró la cantidad de gente que se acercó, alrededor de 120 productores y con mucho interés”, relató el entrevistado sobre una jornada en Río Negro. En particular, destacó el cambio frente a sistemas tradicionales: “La mayor superficie de riego se hace por riego por manto, con una eficiencia del 50%”. En ese sentido, explicó que “si uno pasa al riego por pivote con un 90% de eficiencia o un riego por goteo con un poquito más de eficiencia”, se logra una mejora estructural. No obstante, aclaró que cada sistema tiene su lógica: “Cada uno tiene su producción a la cual le sienta mejor”.
