Investigadores de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) concluyeron que la llegada del avispón asiático (Vespa velutina) no provocó un aumento en la mortalidad por picaduras de himenópteros en España desde su detección en 2010.
Palma, 19 may (EFE).- Científicos del grupo de investigación en Entomología Aplicada de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) han averiguado que la llegada del avispón asiático (Vespa velutina) no ha tenido impacto en la mortalidad por picaduras en España, donde el insecto se detectó por primera vez en 2010.
El análisis de todos los fallecimientos por picaduras de himenópteros registrados en España desde 1999 ha permitido concluir que «no hay una evidencia científica de un impacto que suponga el aumento debido a las picaduras del avispón asiático», ha explicado a EFE la investigadora principal del grupo Bee-etal Lab y coautora del estudio Mar Leza, con motivo de la conmemoración el 20 de mayo del Día Mundial de las Abejas.
Han podido constatar que los fallecimientos causados por picaduras de himenópteros (el orden de insectos que incluye abejas, avispas y hormigas, entre otros) se han mantenido estables durante más de dos décadas y no han aumentado desde que llegó esta especie invasora, según el estudio publicado en ‘Journal of Medical Entomology’.
Los especialistas de la UIB decidieron emprender la investigación ante las numerosas consultas que les formularon los medios de comunicación sobre las muertes causadas por el avispón asiático después del fallecimiento de tres personas en Galicia en solo dos semanas en octubre de 2025, dada la imposibilidad de contestar a estas preguntas «sin haber hecho antes un estudio científico».
El punto de partida fue obtener los datos oficiales, que únicamente están disponibles de forma agregada por parte del Instituto Nacional de Estadística, con todos los casos de mortalidad por picaduras de abejas, otras avispas autóctonas y también el avispón asiático.
Averiguaron que entre 1999 y 2023 hubo 188 muertes en España atribuidas a picaduras de estos insectos, registradas con información anónima pero con datos de la edad de cada persona, el sexo y el lugar donde se había producido el fallecimiento.
«Tenemos 10 años con datos sin la presencia de esta especie en el país y otros 10 años con la entrada de esta especie, que a medida que ha pasado el tiempo se ha ido expandiendo», precisa en la entrevista con EFE el coautor del estudio, el investigador Cayetano Herrera.
A partir de esa información y del conocimiento científico sobre la expansión del avispón asiático, los investigadores fueron analizando el impacto de esta especie en España y descubrieron que la mortalidad no ha aumentado significativamente con el establecimiento de la Vespa velutina.
Al analizar también qué circunstancias pueden suponer un mayor riesgo de muerte por picadura, detectaron que «ni la zona ni el sexo, por ejemplo, tenían un efecto significativo en la mortalidad», explica Herrera. Sí detectaron cierta influencia «para personas de edad avanzada, de más de 60 años, probablemente por comorbilidades previas, como problemas asociados al envejecimiento o cardíacos».
Aunque han descartado que la presencia del avispón implique un aumento de la mortalidad por picaduras, la investigadora Mar Leza advierte de que se trata de «una especie que se está estableciendo» y los datos revelan «la tendencia que se ha conocido hasta ahora». «Pero no sabemos cómo va a evolucionar en el futuro», aclara.
«Hay que tener cierta precaución», alerta. La especialista advierte de que «es un himenóptero, tiene un aguijón, tiene veneno y puede picar» y aconseja especialmente no tocar sus nidos, que son grandes y albergan muchos individuos.
Recuerda que se han dado intoxicaciones por el veneno de la picadura en accidentes por contacto con un nido.
«No es que sea una especie inocua ni mucho menos; hay que tener las precauciones típicas de una especie que pica y que tiene un veneno», como recomendación.
Leza señala la importancia de abordar el fenómeno del establecimiento de la Vespa velutina desde una perspectiva global, que integre la ecología, la salud pública y la comunicación. Aunque la especie supone un desafío ambiental y económico, especialmente por los graves daños de ocasiona a la apicultura, los resultados indican que, por el momento, no aumenta el riesgo de mortalidad.
