Aram Harrow, investigador del MIT, afirmó que las computadoras cuánticas podrían estar disponibles para tareas concretas en menos de una década. Señaló avances en corrección de errores y mejora en la calidad de los cúbits.
La computación cuántica podría empezar a materializarse en menos de una década, según sostiene Aram Harrow, investigador del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Harrow, conocido por el desarrollo del algoritmo HHL en 2008, realizó estas declaraciones durante una conversación con El País tras una estancia en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) de Madrid.
Harrow indicó que el sector ha avanzado hasta un punto en el que “debemos estar preparados para que aparezcan antes ordenadores cuánticos interesantes, en el rango de los miles de cúbits”. Señaló que ya existen ordenadores cuánticos pequeños, pero el salto se producirá cuando puedan realizar tareas imposibles para los ordenadores clásicos. El investigador prevé que el impacto de la computación cuántica será gradual y no tendrá un “día cuántico” único, sino una sucesión de logros.
Uno de los hitos recientes mencionados por Harrow fue el experimento de Google, donde un ordenador cuántico ejecutó una tarea que ningún sistema clásico podía simular. Harrow puntualizó que “hemos llegado a un punto más alto, pero solo un poco más alto”. El avance más relevante, en su opinión, ha sido la mejora en la corrección de errores.
La evolución de la computación cuántica se mide, según Harrow, en dos frentes: la reducción del ruido en los cúbits y la capacidad de integrar más cúbits. Explicó que “cada año la tasa de ruido baja un poco y el reto es integrar más cúbits. Hay que avanzar en los dos a la vez”. Mencionó la ley de Schölkopf, que sugiere una mejora anual en la calidad del cúbit.
En cuanto a las aplicaciones, Harrow sostuvo que los ordenadores cuánticos tendrán un impacto en la simulación de moléculas, la ciencia de materiales y la criptografía. “Hace 30 años que sabemos que los ordenadores cuánticos pueden simular moléculas, pero era ineficiente. Ahora, la expectativa es que lo hagan de forma práctica y a gran escala”, afirmó.
Harrow advirtió que la computación cuántica “será muy útil, pero para menos cosas”, comparando su uso con el de los superordenadores. Sobre el “bombo cuántico”, reconoció que las expectativas poco realistas pueden distorsionar el debate. “Es ya increíble que los ordenadores cuánticos sean una posibilidad”, reflexionó.
Entre los posibles beneficios indirectos, Harrow destacó la contribución al desarrollo de nuevos superconductores y, en consecuencia, a la energía de fusión. “Un camino hacia la energía de fusión podría ser mejores superconductores, y un camino hacia eso podrían ser los ordenadores cuánticos”, planteó.
