El papa León XIV bendice a bebés durante su recorrido en papamóvil en Madrid, una práctica que, según expertos, se remonta al Antiguo Testamento y se popularizó tras el pontificado de Pablo VI.
Una de las imágenes que se repite cada vez que el papa León XIV recorre las calles de Madrid en papamóvil desde que aterrizó este sábado en España para su viaje de siete días es la bendición de bebés. Multitud de ellos son entregados a lo largo del recorrido por sus padres al personal de seguridad del pontífice para que realice el signo de la cruz sobre su frente.
El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Navarra, Pablo Pérez, explicó en declaraciones a Europa Press que esta tradición hunde sus raíces en el Antiguo Testamento y responde al deseo de pedir a Dios bienes y protección para las personas. Aunque no es exclusiva de los papas, fue tras el pontificado de Pablo VI, y especialmente con Juan Pablo II, cuando se popularizó esta práctica.
Pérez señaló que esta evolución se consolida a partir de la segunda mitad del siglo XX, especialmente tras el pontificado de Pablo VI, cuando el protocolo papal comenzó a abandonar progresivamente formas más distantes y ceremoniales. «Pablo VI tenía un ceremonial muy palaciego. En cambio, tras él, hay un protocolo de mayor proximidad en los papas posteriores, por lo que diríamos que la señal de la cruz en los bebés es un uso social más que litúrgico», afirmó.
Precisó que cuando los papas bendicen a los bebés lo que hacen es poner sobre la cabeza del niño, o a veces sobre el pecho, el signo de la cruz, señalando que ese signo le otorgará la victoria sobre el mal en esta vida y en la futura.
Según el experto, el gesto que realizan los papas y los sacerdotes al bendecir a un bebé consiste en trazar sobre su frente la señal de la cruz, principal símbolo del cristianismo. «La Santa Cruz es el símbolo de la acción redentora de Jesucristo y evoca tanto su muerte en la cruz como su resurrección y ascensión», indicó.
Esta tradición proviene del Antiguo Testamento. «Es el deseo de que las cosas le vayan bien a la gente y que Dios le conceda bienes», agregó.
Pérez subrayó que se trata de un signo sacerdotal que no es exclusivo de los pontífices, sino propio de quienes ejercen una función de mediación entre Dios y los hombres. Recordó que también es una práctica extendida entre familiares, como madres, padres o abuelos, que acostumbran a hacer la señal de la cruz a los niños.
En el caso de los pontífices y esta práctica en los recorridos en papamóvil, señaló que es una acción relativamente reciente, ligada a una mayor cercanía física entre el pontífice y los fieles. «Se generaliza más cuando se producen una relación de mayor cercanía física con el Papa», comentó.
