Un bebé de tres meses ingresó al Hospital Municipal de Bahía Blanca con cocaína en orina. Se informó que ya había sido atendido por un cuadro similar. La madre negó consumo de sustancias.
Un bebé de tres meses fue internado el domingo por la tarde en el Hospital Municipal de Bahía Blanca tras detectarse cocaína en su orina. Según informaron fuentes hospitalarias, el menor se encuentra estable, en buen estado general y acompañado por su madre en el área de Pediatría.
El ingreso se produjo por fiebre y síntomas compatibles con un cuadro respiratorio. Los estudios de orina confirmaron la presencia de cocaína. Además, se registró en la historia clínica un ingreso previo del menor por una situación similar, ocurrido aproximadamente un mes antes.
Las fuentes señalaron que el paciente «ya se encuentra en condiciones médicas de recibir el alta», aunque la salida del hospital no fue autorizada. Se espera una resolución judicial que determine cuándo y bajo qué condiciones se podrá concretar el egreso. El alta médica quedó supeditada a lo que disponga la Justicia.
De acuerdo con información preliminar, las autoridades consideran que la intoxicación podría haberse producido a través del amamantamiento. La madre, de 31 años, negó haber consumido sustancias.
Ante el nuevo episodio, el hospital activó los protocolos del Servicio Social y notificó a los organismos competentes. La custodia y permanencia del niño en el establecimiento dependen de la resolución judicial en trámite, que busca establecer las condiciones de seguridad y resguardo para el menor.
En un caso similar ocurrido en Neuquén a finales de mayo, un bebé de aproximadamente dos semanas de vida fue abandonado por sus padres en el Hospital Castro Rendón, donde se le detectó cocaína en sangre. Según autoridades del Ministerio de Salud, el recién nacido presentaba un estado general considerado bueno, aunque allegados a la familia señalaron que mostraba síntomas de abstinencia neonatal.
Mónica Palomba explicó que la internación puede extenderse entre siete y diez días mientras se completan controles y estudios. Durante ese período se evalúa quiénes pueden asumir el cuidado del bebé. La primera alternativa es que permanezca con sus progenitores, pero se realiza una evaluación sobre las capacidades de los adultos responsables, considerando el consumo problemático y la presencia de una red familiar de apoyo.
Cuando ningún familiar puede garantizar el cuidado seguro, la Defensoría puede solicitar una medida de protección excepcional ante un juez de Familia, lo que implica que el Estado asuma temporalmente la tutela. Si no existen familiares disponibles, se recurre a familias solidarias incluidas en un programa estatal de alojamiento temporal.
Horas después del parto, la madre y el padre del bebé se retiraron del centro de salud, abandonando al niño. Ambos progenitores presentarían problemas de adicciones. La abuela y la tía paternas iniciaron el trámite para obtener la tenencia, mientras la Justicia analiza el entorno más adecuado.
Una amiga de la tía del bebé declaró que el hospital se comunicó con su amiga para consultar si podía hacerse cargo del niño. Tanto la tía, de 27 años y con trabajo estable, como la abuela paterna, están dispuestas a asumir la responsabilidad. Además, afirmó que el padre del recién nacido se presentó en el hospital y habría amenazado al personal médico, por lo que se le impuso una restricción de acercamiento.
Respecto al estado de salud del bebé, la mujer indicó: «Aún no hay fecha para que le den el alta, mañana iban a estar los resultados de los últimos estudios que le hicieron». También mencionó que se realizó una colecta solidaria para reunir ropa, pañales y otros insumos.
